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Las mujeres de Buenaventura

24 de mayo de 2013 - 06:39 a. m.

Históricamente, las mujeres han sido la tabla de salvación de las sociedades y gracias a los matriarcados se han podido construir comunidades más justas y productivas.

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Innegable por ejemplo, la contribución del matriarcado paisa a la creación de una raza que da sopa y seco en el concierto nacional.

Pues bien: algo similar está ocurriendo en Buenaventura —primer puerto de Colombia— con un puñado de mujeres que se cansaron de ser esposas de los líderes de la ciudad, amas de casa tejiendo crochet o empresarias independientes, y han decidido crear una organización que ya está trabajando por los derechos de los bonaverenses en los aspectos sociales, económicos y culturales, la mejora continua, la claridad y el aprovechamiento de la nuevas leyes distritales, la información y la comunicación a nivel local, regional y nacional.

Podría pensarse que se trata de un costurero más para botar corriente y pasarla rico, pero no: las urgencias sociales del puerto no dan espera y estas mujeres han comprendido que están sentadas en una bomba de tiempo y que es inaplazable realizar gestiones y obras encaminadas a ser actoras de un profundo cambio que debe partir del seno mismo de las familias.

En ese orden de ideas, Mujeres por Buenaventura se ha comprometido, por ejemplo, a coadyuvar en las acciones pertinentes a la terminación de la carretera Loboguerrero-Buenaventura, la dotación de agua las 24 horas del día, la dotación de servicios hospitalarios y de la salud para los habitantes del puerto y su área de influencia, la creación y el mejoramiento de una buena educación, el establecimiento de un grupo interlocutor, el cumplimiento del POT, y otras cosas más.

La relajación moral que padece el puerto, el dinero fácil, el narcotráfico, las bacrim, la violencia y tantos y tantos lunares que deben ser extirpados, van a tener en esta asociación un frente de batalla en el que la legalidad, la transparencia, el trabajo en equipo, la ética y la eficiencia serán sus mejores aliados.

Si los hombres de Buenaventura no han podido solos, dijo una dirigente gremial del bello puerto del mar, vamos a unirnos a ellos para sacar adelante este propósito por el bien de nuestras familias y por el bien de la región.

Que así sea pues, porque hay que actuar con unión y convicción por Buenaventura, antes de que sea tarde y se suba la marea arrasando cual tsunami con todo lo habido y por haber.

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