A pesar de que Germán Vargas no es santo de la devoción de muchos por su estilo pedante y retador, hay que reconocer que es un hombre de armas tomar, en el buen sentido de la palabra.
El vice no se anda con retruécanos ni con dialécticas enredadoras: al pan, pan, y al vino, vino, gusto por este último que nunca ha ocultado.
Es pues un hombre de acción y de acciones, siendo la última la firma de los contratos para la construcción de la vía Mulaló-Loboguerrero que, con una longitud de 32 km y un costo de $1,5 billones, estará lista en cinco años y ahorrará a los conductores 52 km entre Cali y Buenaventura.
Es de anotar que este proyecto es un viejo anhelo de los vallecaucanos que generará, además, 4.700 empleos durante su construcción.
El otro contrato es el de la doble calzada Santander de Quilichao-Popayán: 76 km y un costo de $1,2 billones, vía que mejorara la conectividad con Nariño y el Ecuador por la llamada vía Panamericana, que dará trabajo a más de 4.000 personas y que estará lista en tres años.
A lo anterior hay que agregarle el inicio de las obras de remodelación del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, entre las ciudades de Palmira y Cali, con una inversión cercana a los $200 mil millones las que serán entregadas el año entrante.
No todo pues son malas noticias para esta región del país y hay que reconocer el esfuerzo del Gobierno central por hacer realidad unos proyectos que reposaban en los anaqueles del “tal vez, a lo mejor, quién sabe”.
Lo que hay que hacer ahora es estar pendientes de que el cronograma se cumpla y fiscalizar que las inversiones se manejen con pulcritud y eficiencia y que no aparezcan las “Rositas” que se parquean cual mulas muertas a impedir que se construyan o amplíen las carreteras, como sucede con algunos tramos de la doble calzada a Buenaventura .