Los mejores “lobbystas” de Colombia son indiscutiblemente los paisas de Antioquia.
Yo no sé cómo hacen, pero no hay gobierno al que no le saquen lo que quieren y mucho más. Miren no más lo que ha sucedido con Santos, quien, por ganárselos o por lo que sea, ha tenido una condescendencia francamente envidiable para las otras regiones del país.
Y ahí están los resultados: el Valle del Cauca, por ejemplo, está quedando en el presupuesto de 2014 con una desigualdad frente a Antioquia que no se compadece ni con lo que este departamento le aporta al país, ni con el número de habitantes que pueblan la región.
En efecto, la inversión de la Nación para el Valle en el año próximo será —hasta el momento— de $412.773 por habitante (una de las más bajas del país). En cambio Antioquia recibirá por habitante $444.297, y ni hablar de Santander, con $774.864; Atlántico, con $513.097, y Cundinamarca, con $629.726.
De esta inequidad a todas luces se culpa al hecho de que este departamento viene de una instabilidad política que tuvo el récord de siete gobernadores en dos años y de que la bancada parlamentaria vallecaucana no ha logrado integrarse para hacer de esta injusticia un objetivo común, dedicándose más a la antropofagia que la caracteriza que al “todos a una”, como sí lo hacen los paisas de Antioquia.
Frente a semejante desbalance, el gobernador Ubeimar Delgado ha puesto el grito en el cielo calificando de discriminatorio este trato para con el Valle y se están haciendo las gestiones ante el Congreso para que se aumenten los recursos. Estamos hablando de dos billones más, porque Antioquia, por ejemplo, recibirá en total siete billones y el Valle del Cauca tan sólo tres, y esto no puede ser así.
Más justicia para con este departamento que, a pesar de que la inversión del Estado ha aumentado en 42% en los últimos años, sigue estando rezagado en el presupuesto general de la Nación.