SI SE PONEN DE ACUERDO, ORDENO abrir la licitación.
Eso fue lo que les prometió, palabras más, palabras menos, a los terminales portuarios de Buenaventura, a la Alcaldía del puerto y a la Cámara de Comercio del municipio el ministro de Transporte, Germán Cardona Gutiérrez.
Y se pusieron de acuerdo, gracias a la gestión de quien tiene en sus manos que Buenaventura o salga adelante o se convierta en un puertecito de tercera.
Como se sabe, la ampliación del Canal de Panamá traerá consigo que por allí pasen barcos de mayor calado —los pospanamax—, los cuales no podrán arribar al bello puerto de mar por la insuficiente profundidad de su canal de acceso.
Frente a ello y en concordancia con la ley, un grupo de vallecaucanos de la más alta reputación ha propuesto —justificaciones y viabilidades en mano— que se abra una licitación para profundizar dicho acceso y así volver competitiva a Buenaventura.
Empero, faltaba lo que Cardona exigía: que todos los actores se juntaran en torno a la petición del dragado de profundización y mantenimiento del canal y el milagro se logró: todos a una como en Fuenteovejuna.
Según lo dijo el mismo Mintransporte, en próximos días estará en el primer puerto de Colombia sobre el Pacífico, para dar oficialmente este aviso que le cambiará la cara a Buenaventura.
Lo anterior es un primer triunfo de la prosperidad democrática y un gol del novel ministro, que honrará su palabra: Buenaventura está harta de buenas intenciones y promesas incumplidas.
Viene ahora un mayor impulso a la doble calzada y que se dirima el conflicto con el Ferrocarril del Oeste, al que le quieren “conejear” lo que le tocó meterse la mano al dril —lo que no le correspondía— para poder funcionar, en lo que también el Ministerio ha tomado cartas en el asunto.