Crece la incertidumbre por el caso Estraval, más por el sospechoso silencio de los organismos del Estado que debieron tomar cartas en el asunto en el momento oportuno, que por las consecuencias de lo que podría ser —y esperamos que no— un nuevo saqueo a los bolsillos de los ahorradores colombianos y me explico:
Si las “Superes”, que se supone deben controlar y vigilar entidades como ésta, no se pronunciaron a tiempo es, o porque son de una ineficiencia supina o porque le estaban haciendo el juego a un castillo de naipes que se les derrumbó en sus narices.
Y ahora pretenden los dueños de Estraval hacerse los “yo-no-fui” y dejar que sus clientes les echen la culpa a los intermediarios, comisionistas o agentes que ignoraban lo que estaba sucediendo en una jugada maquiavélica: como aquellos no dan la cara, nadie los conoce y están convencidos que pasando de agache nadie los va a desenmascarar, entonces les quieren tirar la pelota a los que pusieron el pecho, hablaron y convencieron a los inversionistas pensando que saldrán indemnes gracias al tapen-tapen que tan buenos resultados ha dado en casos similares.
Otra cosa distinta habría sucedido con quienes no tienen acceso a los curubitos del poder: la aplastante influencia del Estado y los medios que manipulan a la opinión pública los tendrían ya en el paredón condenados a la hoguera de las cárceles y la ignominia. Pero como se trata de gente “divinamente bien relacionada, ala” creen que no les va a pasar nada.
Creo que las directivas y los socios de Estraval deben salir a responder por ese extraño contubernio en el que participaron el silencio de las “Superes”, la desorganización administrativa de la empresa, su falta de previsión y claridad y el engaño a que sometieron a sus representantes en contra de unos incautos ahorradores.
No sé si sea ya tarde para que el Gobierno se apersone de un lío que alcanza cifras astronómicas y pueda salvar los rendimientos y los ahorros de miles de compatriotas que están a la espera de no perder sus dineros, muchos de los cuales les estaban sirviendo para vivir y que representan el trabajo de varios años y hoy no saben que va a ser de ellos y sus familias.