HOY, AL MEDIODÍA, SE INAUGURA LA Terminal de Contenedores de Buenaventura, una apuesta al futuro del llamado primer puerto de Colombia que generará más de mil empleos director y tornará mas eficaz el manipuleo de la carga con la agilidad, la eficacia y la economía consiguientes.
Más que la inversión de US$250 millones y constituirse en una sana alternativa frente a las otras opciones existentes en Buenaventura, TCBuen —que así se llama— tiene entre sus accionistas a 1.200 vecinos de la Terminal, quienes pasaron del desempleo y la miseria a ser parte de un proyecto que les cambió la vida a sus familias.
A nadie se la habría ocurrido semejante obra en los alrededores del estero del Aguacate, en donde hasta hace poco predominaba la violencia y el peligro. Pero fueron precisamente unos bonaverenses de cuna y corazón quienes se le midieron a la promoción, desarrollo y puesta en marcha del TCBuen.
Y no sólo la construcción, sino la profundización del canal de acceso, obra en la que están comprometidos el grupo español Maritim, dos bancos —el uno alemán y el otro portugués— y otras entidades financieras, amén de la CVC, la Gobernación del Valle y el municipio de Buenaventura.
El presidente Santos y algunos de sus ministros inaugurarán oficialmente la obra que ya está funcionando en sus ensayos preliminares.
Lo anterior, la buena noticia. Empero, viene ahora lo malo y que no es sólo el desempleo, la carencia de vivienda, la inseguridad, la falta de educación y servicios públicos. A lo anterior hay que sumarle algo que podría paralizar la actividad portuaria y allí sí, apagá y vámonos: la poca profundidad del canal de acceso a Buenaventura, problema que lleva décadas sin resolverse y en el que no demora en encallar un barco, lo que originaría una catástrofe económica y comercial de cualquier tamaño.
A pesar de que hay una propuesta que lleva meses para que se abra una licitación para dicho dragado, el gobierno central vacila en un Tongo le dio a Burandanga, salido de toda lógica. Y si a eso le sumamos que la construcción de la doble calzada avanza a paso de tortuga, mejor ni sigamos con el cuento…