Esta expresión de boca del presidente Duque le salió de lo más profundo de sus entrañas al referirse a los abusos que viene cometiendo buena parte del sector bancario con sus clientes y con el país en estos momentos aciagos en que todos, absolutamente todos, tenemos que poner para lograr salir adelante de la crisis social y económica que se nos avecina.
Términos como este y como el de “ratas de alcantarilla” —que utilizó para llamar por su nombre a quienes están robándose miserablemente los aportes en dinero y en especie destinados a medio paliar la hambruna de millones de compatriotas— no pareciera que provinieran de quien se ha caracterizado por la prudencia y la diplomacia. Pero todo tiene un límite, y para quienes creían que no se iba a amarrar los pantalones, ahí está la prueba de cuán equivocados estaban.
Meterse con el sector bancario no es fácil, habida cuenta de las mutuas relaciones que tiene el Gobierno con quienes ostentan unos resultados superiores a todas las demás actividades económicas de Colombia.
Pero les llegó el momento. Recordemos, a manera de ejemplo, que el 4×1.000 fue creado para “salvar” (¿?) el sistema financiero, que de hecho se requetesalvó y aun así siguió, siguió y siguió. Por otra parte, las cuentas corrientes que no pagan intereses sirven para prestarles plata a sus mismos depositarios al módico 30 % con un margen del 17 % y vaya paradoja: mientras que los bancos le reconocen intereses del 4 % anual, le prestan ese mismo dinero mínimo al 20 % anual. ¿Me equivoco o exagero?
Otra perla: los intereses de las tarjetas de crédito se acercan a las tasas de usura y, para rematar, están prorrogando los créditos, pero pagando intereses. Sin embargo, cuando se vende ese “período de alargue” cobran capital más intereses y ni para qué sigo.
Total, los bancos siguen gane que gane y estas políticas no se las aguanta más el Gobierno, que los está poniendo en cintura, porque “Juan Pueblo” está mamado de hacer interminables colas para retirar su propio dinero, con horarios restringidos y oficinas cerradas, actitud que les ha merecido el repudio general.
Y así, mientras que el Gobierno dispone una cosa para ayudar a los pequeños y medianos emprendedores y empresarios, de común acuerdo con el sector financiero, ofreciéndoles garantías hasta del 90 % en los préstamos que van a dar, ese mismo sector financiero les está haciendo pistola o “mamando gallo”, convirtiéndose en un palo en la rueda en defensa únicamente de sus propios intereses.
Video: ¿Quién tiene la vacuna contra el coronavirus?