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Y los bancos ganando más

13 de marzo de 2009 - 02:55 p. m.

ESCANDALOSAS Y HASTA PROVOCAdoras las utilidades que vienen exhibiendo, casi a manera de trofeo, los bancos de nuestro país.

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Día a día, mes a mes, año tras año, estos pulpos llenan más y más sus buches, en una actitud francamente grosera y desapacible frente a lo que —hasta por su culpa— padecen millones de colombianos.

La banca colombiana, que de responsabilidad social poco sabe, se ha ido especializando, gracias entre otras cosas a la tecnología, en esquilmar los bolsillos de sus incautos ahorradores y cuentahabientes, a quienes les cobran y les cargan de manera descarada hasta las llamadas para averiguar sus saldos.

Los bancos todo lo contabilizan en contra de sus clientes. Sus intereses de usura en cualquier parte del mundo en nada se parecen a lo que le pagan al pobre Juan Pueblo que les lleva sus ahorros y que en muchos casos, si no los mueven, los pierden.

Seguramente el fenómeno sociológico de las pirámides fue un desahogo de los ahorradores cansados de las “chichiguas” que a manera de limosnas les dan cuando no les quitan.

Pero vaya endéudese con el sistema financiero de Colombia. Un mínimo atraso es castigado con sevicia. Un mísero sobregiro no cubierto es causal de sanciones leoninas cobradas con sangre. Un préstamo no cancelado oportunamente se convierte en botín al arrebatarle al acreedor el patrimonio de toda su vida.

Los excesos de los banqueros contra sus clientes contrastan con la ampulosidad y el sibaritismo de sus vidas, gracias no sólo a sus sueldos, sino a las coimas y ceveyés que los vuelven ricos de la noche a la mañana como “socios” que se nutren de operaciones oscuras y fraudulentas.

No pueden existir unos bancos así de boyantes en una comunidad enferma y miserable. Alguien dice que eso es terrorismo de cuello blanco. Yo no llegaría hasta allá, pero sí inculparía al sector financiero, y a quienes dicen vigilarlo, de ser los autores y los responsables de aquellas injusticias en este país que hacen que Juan Pueblo pierda que pierda y la banca gane que gane.

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