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No los toman en serio

24 de octubre de 2018 - 02:50 a. m.

El problema es que no los toman en serio. Poco a poco han venido entendiendo los ciudadanos que, ante la proverbial displicencia de sus gobernantes, es necesario mantenerse en estado de alerta continua.

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Así lo viene haciendo, por ejemplo, el sector educativo cansado de la tomadura de pelo de los representantes del Estado que, para sofocar protestas y neutralizar marchas, sacan de su sombrero de mago improvisadas promesas presupuestales que nada tienen que ver con gerencia o planeación, esas aptitudes con las que “vendieron” la hoja de vida de los tecnócratas que rodean al presidente Duque.

Y es que no es serio que, para apaciguar ánimos, los funcionarios estén proponiendo partidas presupuestales como fuegos de artificio o como si se tratara de una subasta. O que digan, como todo argumento, que mantienen el diálogo a través de reuniones y mesas de trabajo cuyo propósito es dilatar, aplazar y dorar la píldora, en vez de cumplir los compromisos adquiridos y, así suene fantasioso, honrar la palabra con la que se extinguieron innumerables manifestaciones en el pasado.

Es ese incumplimiento inveterado el principal foco del descontento nacional. No han pasado tres meses y el Gobierno ya incumple lo pactado en la consulta anticorrupción, que solo avanza en tres de los 11 puntos acordados, como lo denuncia Claudia López; incumple el Gobierno la promesa de no hacer trizas los Acuerdos cuando quiere acabar con la Comisión de la Verdad; incumple cuando quiere eternizarse en el poder a través de articulitos, a pesar de la percepción generalizada de vacío de poder por desconocimiento e inexperiencia. Y ni hablemos de los incumplimientos del alcalde de Bogotá con el metro prometido, con la movilidad, con la seguridad ciudadana y con el medio ambiente, mientras inunda la ciudad de inhumanos buses rojos.

Y así se nos va la vida. Padeciendo el desdén de dirigentes incapaces e incumplidos, que solo parecen despertar de su letargo cuando ven a los ciudadanos organizados en las calles.

@marioemorales y www.mariomorales.info

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