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Realidades alternativas

04 de febrero de 2020 - 09:03 a. m.

No, que no debemos decir reforma pensional, nos dicen. Que se llama sistema de protección de la vejez, nos imponen, así parezca un lenguaje dulzarrón, paternalista y solidario. Como si no se tratara de un derecho adquirido, vinculante y digno.

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Un eufemismo, claro está, para impulsar la utopía de jubilarse con dos horas diarias de trabajo, a manera de globo de ensayo que no tiene la misión de calibrar opiniones, sino de domeñarlas con vaselina.

Tal como pasó con la nunca bien ponderada reforma tributaria que algunos insisten en llamar Ley de Financiamiento, esa colcha de retazos que la reforma pensional acabará de zurcir.

Forma parte de esa neolengua profetizada por Orwell hace siete décadas; un lenguaje artificioso para mimetizar emociones contrarias, pero sobre todo para dirigir el pensamiento ciudadano.

Con esa redada han pretendido suplantar el conflicto armado con etiquetas como amenaza terrorista, lo que nos acaba de significar la expulsión de la red internacional más grande de construcción de memoria.

Por la misma vía, hemos confundido las prebendas a los empresarios propios y extraños con la tal confianza inversionista; el desbalance tributario y la pauperización laboral con el pretendido y fracasado milagro contra el desempleo, con una tasa de desocupación otra vez de dos dígitos, como lo acaba de publicar el DANE. Menos mal este Gobierno tiene espejo retrovisor para culpar al anterior y bocina para señalar a la migración venezolana como causantes de todos nuestros males.

En el rediseño de una realidad alternativa pasamos de un acuerdo por una paz justa y duradera a una paz con una supuesta legalidad, que es como se denominan los palos en la rueda institucionales que hoy tienen en riesgo a todos los espacios de reincorporación, o como los vaya a rebautizar el consejero de (des)estabilización.

Todo ello con la paradoja de “doblepensar”, como denominó Orwell a la aparente contradicción dentro del partido, que le sirve al Gobierno para mostrar a conveniencia dos o tres caras, para parecer que le da gusto a todo el mundo.

www.mariomorales.info y @marioemorales

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