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¿Cuál es el piso de petróleo?

19 de diciembre de 2015 - 09:00 p. m.

Al igual que ocurre con la tasa de cambio, en relación con el precio del petróleo hay dos clases de personas: los sandios que se atreven a pronosticar un precio, y los todavía más sandios que les creen.

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El ministro Cárdenas, quien hace un tiempo tuvo la temeridad de afirmar que el piso del petróleo era 80 dólares el barril, ha tenido más de un año para arrepentirse de su ingenuidad.

El precio del petróleo no tiene piso. Y antes que el lector especule que el autor de esta nota ha iniciado la celebración de la Navidad antes de tiempo, aclaro que el costo marginal del barril de petróleo en países como Arabia Saudita es menos de un dólar y ese es, por ende, el piso. Este mes en Viena, a pesar de que los venezolanos y los ecuatorianos intentaron que el cartel de la Opep impusiera un ‘precio justo’ al crudo, los sauditas no se movieron un ápice. No se movieron por cuatro razones: la primera es que son perfectamente conscientes de que el poder de la Opep para imponer precios y cuotas se ha mermado de manera sustancial; segundo, los sauditas no se van a dejar quitar los mercados que durante décadas han cultivado con esmero; tercero, que al ser el país de más bajo costo, prácticamente a cualquier nivel de precio Arabia Saudita va a seguir generando utilidades; y finalmente los sauditas saben que a un precio bajo, el petróleo va a prolongar su importancia durante varias décadas adicionales.

Y en el fondo este último argumento es el más preocupante. Es decir que a un precio de petróleo muy bajo, parte importante de los países y de los consumidores pueden abandonar la implementación de combustibles limpios. En aras de un costo menor, prefieren seguir contaminando el planeta. En un artículo publicado en El Tiempo (dic. 13/15), la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, plantea una interesante propuesta: “Fijar el precio adecuado para los combustibles fósiles implica tener en cuenta sus verdaderos costos ambientales y los precios deben trasladar a los usuarios finales el costo completo, no solo de la producción y adquisición, sino también de los daños que causa la dependencia intensiva de los combustibles fósiles, incluidos el cambio climático y la contaminación del aire. Un precio más justo para las emisiones de carbono impulsará el ahorro de energía y la demanda de combustibles más limpio e inversiones más ‘verdes’”. En otras palabras, lo que se está volviendo imperativo es aplicar impuestos a la energía contaminante, y usar estos recursos para promocionar y desarrollar las energías limpias. Este es el mecanismo para desincentivar que en base en precios bajos, los consumidores de petróleo sigan envenenando el planeta.

Apostilla: Según informa El Tiempo (dic. 13/15), “Lo que encontró el equipo de empalme del alcalde electo Enrique Peñalosa es mucho peor que lo imaginado. El nuevo mandatario publicará un informe sobre el muy mal estado de la Bogotá que recibirá el próximo primero de enero”. En opinión de este columnista este informe es oportuno y merece ser divulgado a nivel nacional. Petro, que fue un alcalde nefasto, pretende convencer al electorado que merece ser presidente porque al lograr una ‘Bogotá Humana’, puede lograr una ‘Colombia Humana’. La verdad es otra: Petro –con demagogia y populismo– convirtió la capital en una ‘Bogotá Infernal’ y en el muy remoto caso que llegue a la Presidencia, lo que haría es convertir al país en una ‘Colombia Infernal’.

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