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La piel de zapa

16 de mayo de 2009 - 02:11 a. m.

MANNY RAMÍREZ, JUGADOR ESTRElla de Los Angeles Dodgers, fue expulsado durante 50 partidos por consumir H.C.G., una droga que induce fertilidad en las mujeres, pero que es frecuentemente utilizada por los atletas para generar mayor producción de testosterona.

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Ramírez acompaña a un grupo numeroso y creciente de jugadores —incluyendo a Álex Rodríguez, Barry Bonds, Mark McGwire y Roger Clemens— que han sido vinculados a investigaciones por consumo de sustancias ilegales. Varios de estos atletas han sido despojados de sus récords deportivos.

No es Manny un jugador cualquiera: logró colocar a los Dodgers como campeones de la Liga, con el mejor desempeño del equipo californiano en los últimos veinte años. Ramírez, con 533 home runs en 17 años como jugador profesional, un promedio en el bate de .315 y dos series mundiales con los Boston Red Sox, es posiblemente el jugador de béisbol más cotizado en la actualidad. El deportista de origen dominicano firmó un contrato de dos años con los Dodgers por la no despreciable suma de 45 millones de dólares, salario que en buena parte dejará de ser pagado a causa de la suspensión.

El problema de las drogas en los deportes ha pasado de ser aislado a ser casi endémico. En los “tours” de ciclismo en Europa, especialmente en el Giro de Italia, probablemente el único que no está dopado es el capellán. En algunos deportes hípicos, concretamente en las carreras de caballos, se dopan con inusitada frecuencia tanto el jinete como el caballo.

El caso de Ramírez y los otros atletas trae a colación La piel de zapa, la estupenda novela de Honoré de Balzac, en donde el escritor francés cuenta la historia de un hombre joven, Raphael de Valentin, que en un almacén de curiosidades en París encuentra un pedazo de piel. Esta piel estaba inscrita con unos caracteres en árabe en donde se promete al dueño satisfacer cada uno de sus deseos. Sin embargo, por cada deseo concedido la piel se encogía y consumía una porción de vida del dueño. Haciendo caso omiso de las advertencias del vendedor, De Valentin inicia una vida fatua y llena de abundancia, con la consecuencia de encontrarse cada vez con mermas tanto en la piel como en su propia salud, hasta que muere —desgraciado y decrépito— en manos de su amante, Pauline. El tema central del libro, como lo señala un crítico, es el conflicto entre el deseo y la longevidad: “La piel mágica representa la fuerza de vida de su propietario, que se agota con cada expresión de voluntad”. La piel concede un mundo de posibilidades a este joven ambicioso, y él las utiliza para satisfacer aun sus más extravagantes deseos.

Para atletas como Manny Ramírez, las drogas que multiplican los resultados a corto plazo son una especie de piel de zapa: logran con frecuencia sus objetivos, pero el costo (aparte de las sanciones en caso de ser detectados) es enorme. Las expectativas de vida de los deportistas que consumen drogas son bastante más bajas que el resto de la población. La pregunta obvia es si estos éxitos deportivos justifican el enorme daño que le hacen a su salud.

Otro segmento de la población que de alguna manera pone en serio riesgo su salud con miras a satisfacer su vanidad son las mujeres, no sólo con las dietas, sino con las múltiples y en algunos casos peligrosas operaciones a que se someten en busca de la eterna juventud. Los trastornos alimenticios, como la bulimia y la anorexia, son generalmente el resultado de comportamientos extremos como las dietas exageradas o aquellas que nunca terminan. Incontables liposucciones van a parar a la morgue. La vanidad, que es la piel de zapa del sexo débil, empieza también a serlo de los metrosexuales.

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