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Maridajes algo peregrinos

31 de diciembre de 2011 - 05:08 a. m.

COMO AFIRMABA UNA DIVERTIDA escritora sajona, cuantos más años me pongo encima, menos y menos me preocupa quién arruga sábanas con quién. Pero cuando en una relación se interpone el vínculo matrimonial, el tema toma otro cariz.

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Hay maridajes gastronómicamente repulsivos, como tomar champaña con frisoles o aguardiente con caviar, pero son maridajes inofensivos. Pero hay otro tipo de maridajes peregrinos y poco recomendables, y no puedo ocultar que mientras la señora Viviane Morales mantenía un discreto romance con un señor Lucio, el tema me resbalaba, pero cuando la Fiscal General de la Nación contrae nupcias con un personaje que ha pertenecido o asesorado cuatro grandes aparatos de criminalidad organizada, como acertadamente lo saca a relucir Antonio Caballero en su última columna (Semana, dic. 26/11), no puedo ocultar reservas ante la avalancha de impedimentos que va a tener la fiscal (se dice que el amor es ciego, pero que el matrimonio le devuelve la vista. Por lo visto la fiscal sigue teniendo problemas de visión).

En reciente entrevista en Semana, Lucio excusa su controvertida trayectoria con la tesis de que ‘todos los episodios de su vida han estado relacionados con la búsqueda de la paz para los colombianos’. Ante tan insólita defensa de un pasado oscuro, viene en mente la frase inmortal de Charlotte Cordai, la justiciera de Marat: ¡Oh libertad! ¡Cuántos crímenes se han cometido en tu nombre!’. Por lo visto, en la búsqueda de la paz, como el de la libertad, todo crimen, todo contubernio ilícito, es permitido.

Retomando el tema del reciente matrimonio de la fiscal, mi sentir es que ese maridaje es tan peregrino como:

– Si el mindefensa, Juan Carlos Pinzón, o el procurador Alejandro Ordóñez, estuvieran casados con Piedad Córdoba.

– Si Florence Thomas compartiera el lecho conyugal con el Bolillo Gómez.

– Si María Fernanda Suárez, directora general de Crédito Público y del Tesoro Nacional, hubiera contraído nupcias con David Murcia Guzmán, el célebre de DMG.

– Si Poncho Rentería, en vez de haber contraído esponsales con la bella Lula, lo hubiera hecho con Carolina Herrera.

– Si la directora de la Sociedad Protectora de los Niños estuviera casada con Luis Alfredo Gravito, la Bestia, infame violador.

– Si el director de la Policía, general Naranjo, fuera el marido de la Reina del Sur.

– Si Ernesto Samper estuviera casado con la periodista Claudia López.

– Si alguno de los Nule contrajera nupcias con la directora del IDU.

– Si José Obdulio compartiera el tálamo con Olga Marín, la hija de Tirofijo.

– Si la ministra de Relaciones Exteriores estuviera casada con Chávez o con Correa.

– Si el excatedrático javeriano Camilo Jiménez compartiera esponsales con una ‘twittera’ tan ignorante como pretenciosa.

– Si la viceministra de Salud fuese la legítima de Carlos Palacino, el de Saludcoop.

– Si José Manuel Vivanco, de Human Right’s, estuviera con la hermana de Timochenko.

– Si Andrés Jaramillo, de Andrés Carne de Res, en vez de estar casado con Stelita, lo estuviera con una vegetariana anoréxica.

– Si existiera himeneo entre el rector de la Universidad de la Sabana y la directora de la CAR.

– Si se llevara a cabo una boda entre el zar Anticorrupción y La Gata, la del Chance.

– Y, por pertinente, si una cristiana en vez de con un pastor, estuviera casada con el domador de leones del Coliseo Romano.

 

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