Hace unas semanas, el analista de Forbes Gaurav Sharma puso sobre la mesa unos escenarios que pueden llevar el precio del petróleo por debajo de los 30 dólares el barril. Y si bien casi todos estos escenarios están relacionados con la epidemia del coronavirus, a corto plazo las implicaciones macroeconómicas para la economía colombiana pueden ser serias. Sharma señala que a principios del 2016 una caída súbita del crudo (en la que los valores del Brent y el WTI se colocaron al mismo precio) se presentó cuando simultáneamente se conjugaron dos fenómenos: el despegue del fracking en EE.UU. y la impotencia de la OPEP para reducir la producción. En la primavera del 2016 el petróleo se recuperó de la espiral bajista cuando los rusos acordaron disminuir la oferta en cerca de 1,7 millones de barriles por día.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta?
Para Sharma, el principal factor que hoy apunta a la baja es la menor demanda de petróleo y otros productos por parte de China, país que hoy importa cerca de 14 millones de barriles diarios. A raíz del coronavirus, Sharma estima que la demanda de China puede reducirse entre tres y cinco millones de barriles por día. Pero la epidemia no solo ha hecho estragos en la China: aproximadamente 30 países adicionales están involucrados en la crisis. El tráfico aéreo y marítimo al Oriente, y por ende el precio de la gasolina de aviación, se ha reducido en forma dramática. El tercer factor que apunta a la baja es la incapacidad del cartel de la OPEP, con intereses asimétricos entre muchos de sus miembros, de ponerse de acuerdo en reducir la producción. Un cuarto factor que señala Sharma es la debilidad, previa a la epidemia, de la demanda mundial. Inicialmente estimada en crecer más de 1’600.000 barriles día, muy posiblemente la demanda solo vaya a crecer 300.000 barriles, en parte debido al relativo y frágil crecimiento en mercados tan importantes como la India. Finalmente, Sharma pone de presente que los productores de petróleo no convencionales, principalmente los de fracking, como EE. UU., cubren sus costos a 30 dólares el barril y, por ende, no van a dejar de producir.
Para Colombia, un barril por debajo de 60 dólares es preocupante. El analista Andrés Espinosa, en una reciente columna en Portafolio, señala: “Los resultados preliminares del 2019 no son para nada halagüeños. La balanza comercial de nuestro país, que mide la diferencia entre las exportaciones y las importaciones registradas por el DANE, podría cerrar el año pasado con un déficit comercial cercano a los 11.659 millones de dólares, resultante de la extrema fragilidad exportadora colombiana y del sostenido apetito importador de nuestros empresarios… Una de las razones por las cuales la economía colombiana redujo su crecimiento potencial de 4,5% a 3,5% anual tiene que ver con esta neurálgica debilidad externa”. El ministro Carrasquilla señaló en días pasados: “En tanto, las cuentas del petróleo Brent, que es la referencia para Colombia, ascienden a US$60,5, que se habían incluido en el Marco Fiscal de Mediano Plazo del 2019”. Al cierre de esta columna el viernes, el precio del Brent estaba a 50 dólares y bajando, y la TRM a $3.550.
Si bien los factores de la baja del crudo son coyunturales, una vez cesen los efectos catastróficos del coronavirus los precios del petróleo deben reaccionar. Controlar la epidemia es como coger en el aire un cuchillo que cae: se puede hacer, pero es delicado. Antes de finalizar la década vendrá para el petróleo la hecatombe, tema que se va a tratar en próximos artículos.