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¿Qué sigue al bla, bla?

07 de octubre de 2018 - 12:00 a. m.

Según informes de prensa, “la guerrilla del Eln aseguró que las reglas de la negociación que vienen adelantando en La Habana no se pueden cambiar de la noche a la mañana y reafirma que no aceptarán las condiciones que de forma unilateral les puso el Gobierno para continuar dialogando. En una entrevista concedida a Alba TV, Aureliano Carbonell, delegado de paz de ese grupo, afirma: ‘Esperamos que el presidente Duque no llegue a la torpeza de terminar las negociaciones con el Eln’. Carbonell insistió también en la necesidad de pactar un cese bilateral del fuego con la administración del presidente Iván Duque, lamentando que la falta de tiempo no les permitiera lograr este objetivo con los negociadores del gobierno anterior”.

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El autor de esta nota considera que la falta de tiempo no es lo que no les permitió llegar a un acuerdo con el gobierno del entonces presidente Santos. Para llegar a acuerdos con el Eln, en ningún gobierno en los últimos 44 años ha habido tiempo, ni lo habrá en futuros gobiernos, por la sencilla razón de que el Eln no tiene el menor interés en la paz, sino en charlar y charlar, utilizando toda negociación como un megáfono para difundir sus consignas. En vez de desescalar el conflicto, como afirmaba Juan Camilo Restrepo, lo que el Eln pretende es seguir escalándolo. ¿Qué sigue al bla, bla? No nos hagamos ilusiones majaderas, sigue más bla, bla.

Le atribuyen a Churchill el afirmar que siempre es preferible el bla, bla al bang, bang. Pero el problema es que el Eln pretende no solo conversar eternamente, sino de manera simultánea traficar, secuestrar (incluyendo niños de cinco años), extorsionar y volar oleoductos. Y cuando el Ejército los enfrenta, cobardemente se refugian en Venezuela.

¿Qué es, haciendo óbice de la retórica barata y gaseosa del Eln, concretamente lo que buscan? Nadie sabe, es un galimatías imposible de descifrar. La totalidad de los izquierdistas aseguran que ellos, y solo ellos, representan al pueblo. Los elenos van más allá: garantizan, sin ruborizarse, que el pueblo habla a través de ellos. Antonio Caballero, en una de sus columnas, señalaba: “El Eln quiere el papel megalómano de guardián de esa fantasía (ser garante de lo que afirme el pueblo) para seguir haciendo lo mismo que viene haciendo desde hace 50 años, matar policías y soldados, volar oleoductos y secuestrar civiles”. En otro escrito, Caballero señala: “Y así sucesivamente a lo largo de 52 años más. Los únicos ‘resultados concretos’ de las acciones elenas han sido policías muertos, guerrilleros muertos, desertores muertos, secuestrados muertos, ciudadanos que pasaban por ahí muertos o ‘heridos en forma accidental’. ¿Cree de veras el Eln que sus cinco décadas de andar echando tiritos (Gabino tiene hoy 65 años) han servido para promover en algo, no digamos ya la Revolución, palabra mayor, sino el avance de la justicia en esta sociedad en cuyo nombre dice actuar?”.

Y es precisamente por la falta de voluntad de paz del Eln que es acertada la decisión de la Interpol de expedir la circular roja en 150 países contra Nicolás Rodríguez Bautista, alias Gabino, cabeza del Eln, dado que la justicia de Colombia lo requiere por homicidio agravado y reclutamiento ilícito. Todo indica que la orden de captura va a incluir a 20 terroristas adicionales del Eln que están en Venezuela y Cuba, países con gobiernos afines ideológicamente y que le han dado protección al terrorismo.

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