RICARDO ÁVILA, EL DIRECTOR DEL diario económico Portafolio, es un hombre ponderado y bien informado, lo que le permite escribir editoriales generalmente acertados.
El autor de esta nota no comparte el optimismo del editorial del pasado 1 de septiembre en el que Ávila plantea que el reciente bache en los precios del crudo ha quedado atrás. Para respaldar su tesis, Ávila afirma: “El dato ‘duro’ que resultó determinante fue que una agencia estadounidense cambió su metodología…En pocas palabras, el bombeo de petróleo en el país del norte llegó a 9,3 millones de barriles diarios en julio, 300.000 menos que en abril. Además, la misma entidad sostuvo que el promedio en el primer semestre acabó siendo inferior en 100.000 barriles diarios al estimado inicialmente… Al mismo tiempo, es posible que los inventarios de combustible sean unos cuantos millones de barriles menos de lo que se había pensado. Esa diferencia hace que la situación de exceso de oferta que se viene detectando desde hace meses parezca ser más manejable ahora”.
Si bien la semana pasada el petróleo tuvo una subida importante en el precio, esta semana los precios oscilaron hacia la baja, tendencia directamente asociada con un menor dinamismo de la economía estadounidense y la desaceleración de China, nación que sigue jugando un papel determinante en el panorama de la demanda de crudo.
El crecimiento de China en el primer semestre de 2015 se redujo al nivel más bajo desde 2009; y hay cada vez más rumores entre los inversionistas de que Beijing podría estar falseando los números. No hay que olvidar que China es la responsable del 35 por ciento del crecimiento de la economía mundial. Por ende, su desaceleración necesariamente va a afectar buena parte de las economías del mundo, especialmente aquellas de los países emergentes cuyas economías a su vez dependen de las exportaciones a los chinos de materias primas y otros commodities. Según informes de prensa, “La actividad manufacturera china se contrajo claramente en agosto y cayó a su nivel más bajo en tres años, señal adicional de la desaceleración persistente de la segunda economía mundial”.
Pronosticar precios entre 60 y 70 dólares el barril para principios del 2016 es presagiar una recuperación de China en escasos cuatro meses, lo que es muy poco probable que ocurra.
Por el lado de la oferta de crudo, las noticias para los precios tampoco es que sean tan optimistas. Los productores de petróleo no convencional, especialmente a partir de las rocas de esquisto, han demostrado una admirable resilencia y siguen produciendo aun a precios por debajo de los 50 dólares. Todo parece indicar que estos productores han podido bajar los costos a mayor ritmo que lo que caen los precios. Adicionalmente, la mayor oferta de crudo de Rusia, Irán e Iraq está a la vuelta de la esquina.
Y si bien para el petróleo el panorama a corto plazo no es del todo alentador, a mediano y largo plazo, con el inexorable advenimiento del transporte eléctrico, es oscuro. Para que se impongan los vehículos eléctricos de carga y pasajeros es indispensable, aparte de la red de distribución de electricidad, que las baterías sean más baratas, tengan mayor autonomía, bajen de peso y de tamaño, y sean recargables en pocos minutos. Cada vez esas metas están más cerca de ser alcanzadas y ya hay carros eléctricos con autonomía de más de 400 kilómetros. Cuando esto ocurra, en la próxima década, el petróleo probablemente no va a valer mayor cosa.