RÍOS DE TINTA (EN BUENA PARTE BAbosadas y lugares comunes) se han derramado con motivo de las Wikifiltraciones.
En su columna (El Espectador, dic. 16/10), Juan Gabriel Vásquez señala que para algunos opinadores el periodismo tradicional ha muerto y para otros, el mundo ya no necesita periódicos. Para Vásquez, las filtraciones “lejos de anunciar la muerte del periodismo tal como lo conocemos, han convertido el buen periodismo en una necesidad urgente”, opinión que comparto en pleno. A la hora del té, sinceramente no creo que las tales filtraciones vayan a cambiar nada. Lo que sí tengo la certeza es que todo funcionario (y en especial los diplomáticos) va a ser mucho más cauteloso y discreto en expresar su opinión por escrito. Creo adicionalmente que las Wikifiltraciones ponen en evidencia, entre otros, dos importantes temas: el primero, que los norteamericanos son mucho más sagaces y enterados de lo que el mundo cree. El país del norte lleva —principalmente por ser la mayor economía del mundo y por su enorme poder militar, especialmente el naval— cerca de 100 años siendo la mayor potencia del globo. Los gringos, gústele o no le guste a buena parte del mundo, tienen un servicio diplomático serio, enterado y profesional. Que con la información disponible pocas veces acierten en su política exterior, es otro tema. Pero que están enterados, no cabe la menor duda.
Un segundo tema interesante que las Wikifiltraciones ponen en evidencia es la desesperación de los chinos con los saltimbanquis de Corea del Norte. Aceptando que al ser vecinos irremediablemente tienen que lidiarlos (me imagino que como nosotros tenemos que lidiar al “nuevo mejor amigo”), los chinos están exacerbados y no saben cómo manejar los berrinches de Kim Jong-il y sus secuaces.
La revista The Economist en su edición del 11 al 17 de diciembre —en la separata trimestral sobre desarrollos tecnológicos— trae un interesante artículo sobre las razones por las cuales los pequeños aviones de combate de turbohélice están desplazando a nivel mundial los costosos y sofisticados aviones de guerra de turbina. Una de las razones que menciona el semanario es que estos aviones ligeros pueden llegar a ser 40 veces más baratos (US$2 millones vs. US$80 millones) y 20 veces menos costosos de operar (US$500 por hora vs. US$10.000). Adicionalmente, los turbohélices pueden aterrizar y despegar en prácticamente cualquier pista, mientras que un avión de combate de turbina requiere de pistas especiales. Siendo más pequeños, maniobrables y robustos, no es tan fácil tumbar un turbohélice. La reputación de estos aparatos ha llevado a que la Armada de Estados Unidos esté contemplando adquirir 100 Supertucanos brasileños.
Colombia tomó la decisión correcta en comprar turbohélices para derrotar a los narcoterroristas. El éxito de los Supertucanos es tan irrebatible que las Farc han hecho todo lo posible para infiltrar a la Fuerza Aérea y las principales bases del país, robando y adulterando los repuestos e intentando sabotear el mantenimiento de estos aviones. Según informes, los narcoterroristas están detrás de las identidades de los pilotos para proceder a asesinarlos. Tengo la certeza de que en tan descabellados proyecto las Farc nuevamente van a fracasar.
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Es hermoso ver el nivel de solidaridad del Polo con sus fieles servidores. El cuestionado ex senador de esta colectividad Jesús Bernal (procesado judicialmente por abuso de confianza y con brazalete electrónico), hoy maneja los seguros de la capital. Es reconfortante saber que los mamertos no dejan abandonados a sus camaradas, aun en el entendido de que el costo de dicha solidaridad corre es por cuenta de todos los contribuyentes.