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Brexit, situación inédita para la UE

31 de mayo de 2016 - 10:33 p. m.

Por primera vez en la historia, la UE enfrenta un reto que compromete uno de sus actores claves y cuya pertenencia da cuenta de un continente que ha conseguido con éxito construir el proyecto de integración regional más llamativo en la historia del siglo XX y en lo corrido del XXI. El próximo 23 de junio, los británicos tendrán que decidir la permanencia del Reino Unido o su eventual salida, conocida como Brexit, una promesa de campaña realizada por el premier David Cameron en 2013, para contrarrestar las reivindicaciones del Partido populista por la independencia, e incluso de algunos críticos del Partido Conservador. El primer ministro se había comprometido a realizar tal consulta antes del 2017.

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No es la primera vez que una convocatoria tal tiene lugar en el Reino Unido: en 1975, pocos años después de haber entrado a la Unión, se realizó una consulta en la que el 62 % de los consultados apoyaron la permanencia. Esta vez, el plebiscito se llevará a cabo en momentos críticos para la UE, cuando aún arrastra las consecuencias económicas por la crisis financiera en algunos países como Grecia y que pusieron en evidencia las tensiones entre algunos gobiernos nacionales y la tan criticada troika, compuesta por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea. La crisis habría develado como nunca el llamado déficit democrático, es decir, instituciones no elegidas con el peso mayor de decisiones vitales para el destino de la Unión.

La pregunta que enfrentarán los británicos es la siguiente: “¿Debería el Reino Unido seguir siendo miembro de la Unión Europea o dejar la Unión Europea?”. El resultado puede ser fatal para el presente o futuro de la Unión, a pesar de que sus efectos no sean inmediato, pues seguirían dos años de negociaciones sobre las condiciones de la salida.

Internacionalmente, las reacciones no se han hecho esperar. Alemania y Francia considerados como los principales referentes del proyecto europeo, han mostrado su preocupación por la eventual salida, así como Barack Obama y Shinzo Abe, primer ministro japonés. En la otra orilla, Donald Trump se ha mostrado partidario del llamado Brexit. Esto hace esperar una campaña alrededor del referendo, seguida en varios rincones del mundo con gran expectativa.

El Reino Unido se ha caracterizado por tener una posición escéptica frente a algunas de las medidas más representativas de la Unión, como la circulación de personas en el Espacio Schengen y el euro. Precisamente por eso su presencia es tan relevante, pues demuestra de forma concreta que en el seno de la UE, pueden convivir varias visiones sobre lo que debe ser la gobernanza regional. La salida de un miembro, ahondaría la crisis que atraviesa el bloque en momentos en que Europa desempeña un papel vital en la crisis migratoria, en la lucha o contención al Estado Islámico, y especialmente en la configuración de una gobernanza global con mayores equilibrios.

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