El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

La igualdad en Francia

02 de septiembre de 2016 - 09:00 p. m.

A propósito de la justificada polémica por la prohibición momentánea del burkini en Francia, vale la pena constatar la prevalencia del Estado de derecho y de la laicidad, gracias a la decisión del Consejo de Estado de ese país de anularla.

PUBLICIDAD

Lección para países como Colombia, donde se confunde el respeto por las diferencias con el adoctrinamiento. El mundo vive momentos de extrema tensión por cuenta de la guerra que contra cualquier valor individual, laico y occidental ha declarado Daesh. Las respuestas a esa lógica que se inscriban en el odio están condenadas al fracaso, mientras tanto, los pronunciamientos como el del Consejo de Estado en Francia ponen de manifiesto que el discurso de los derechos humanos en algunas potencias de Occidente dista de ser vacío e hipócrita. Un rasgo en el que en el último tiempo se ha insistido mucho para señalar a Europa y reducirla a algunas manifestaciones de extrema derecha, que nada tienen que ver con el espíritu humanista que la ha marcado en las últimas décadas.

La municipalidad de Villeneuve-Loubet había justificado la prohibición del burkini en el temor a que su uso podía derivar en incidentes que atentasen contra la seguridad pública. El atentado del 14 de julio que en Niza dejó 86 muertos está en el fondo de todo el trámite político, seriamente cuestionado por la ciudadanía francesa, que desde las redes sociales protestó y mostró su repudio a la medida. La semana pasada, la indignación llegó a altos niveles cuando se conocieron las imágenes de una mujer que en una playa de Niza fue obligada por la policía a quitarse la controvertida prenda. Con la decisión del Consejo de Estado, máxima autoridad administrativa, se reduce el riesgo de que, por propósitos electorales, se ataquen las libertades de algunas comunidades y se promueva la islamofobia. Francia se prepara para elecciones presidenciales y legislativas que tendrán lugar el próximo 23 de abril y el 10 y 11 de junio, respectivamente.

Ahora bien, con este desenlace no se cierra el debate sobre la laicidad en Francia y la forma de combatir culturalmente en Europa las manifestaciones de xenofobia que, a propósito de Al Qaeda y Daesh, comienzan a multiplicarse. Sigue la discusión sobre el papel de la religión en la sociedad, el rol de algunas minorías crecientes en democracias que se creían consolidadas, pero que enfrentan grandes desafíos en cuanto a la inclusión, y, por supuesto, la forma más efectiva de reducir el margen de acción del terrorismo.

La limitación de libertades asociadas a algunas minorías termina haciendo eco de las absurdas reivindicaciones de estos grupos, que hábilmente esperan agazapados cualquier coyuntura para promover un evangelio del odio que se expande, aunque no de forma irreversible. Con esta decisión del Consejo de Estado ganó esa versión de Francia igualitaria que el mundo tanto admiró durante siglos.

* Profesor U. del Rosario.

Conoce más
Ver todas las noticias