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Las hipótesis razonables y verosímiles sobre el Palacio de Justicia

17 de julio de 2025 - 12:03 a. m.

Un exguerrillero del M19 entrevistado después del hallazgo de los restos de Pilar, una compañera muerta en la retoma, explica el objetivo del grupo con el ataque. “Se esperaba salir airosos, luego salir del país con parte de los rehenes, allá hacer la negociación”.

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En 1986 Clara Helena Enciso, única guerrillera sobreviviente de la retoma, trabajó por un mes en largas jornadas con Olga Behar. De ese esfuerzo surgió “Noches de humo”. Allí aparece la idea inicial. “En Bogotá, el turco Fayad le dijo a uno de sus colaboradores: Hermano, ¿por qué no enjuiciamos a ese señor (Belisario Betancur) que está incumpliendo los pactos? Enjuiciarlo significa un Tribunal… La Corte es un edificio que se puede tomar”. Behar también relata las dimensiones que tomó el operativo. “Se pensaba en una acción de dos meses… el comando se trasladaría al Cauca. Dentro del plan tendría que pensarse en helicópteros que recogieran a los miembros del comando y a los civiles en la azotea del edificio… la negociación no se realizaría en la Corte sino en el Cauca y los guerrilleros que salieran del Palacio serían trasladados a Siloé y Aguablanca, barrios populares de Cali donde el M19 tenía gran influencia”.

Ramón Jimeno entrevistó a la misma guerrillera. Lo habían llamado por ser un conocedor del M19 con audiencia internacional. El periodista vio que ella leía respuestas previamente redactadas. Le molestó que buscaran pasar por reportaje lo que en realidad era propaganda. Insistió en hablar a solas con ella por dos horas. Aceptaron con la condición de revisar lo que publicaría. El visto bueno tardó casi un año. La entrevista complementó el libro “Noche de Lobos” publicado en 1989. Allí relata cómo, después de los acuerdos iniciales, el M19 “intuía la posibilidad de llegar al poder como una alternativa real e inmediata”. Anota que en 1982 habían “contemplado la posibilidad de tomarse el Congreso”, pero renunciaron y después Fayad optó por el Palacio de Justicia, “allí encontraría valiosos rehenes para presionar cualquier negociación”. El M19, continúa Jimeno, “fiel a su voluntarismo… creía que podía encargarse de convertir (la toma) por la fuerza de la historia en escenario de juicio excepcional que debía concluir con una sentencia llamando a la formación de un nuevo gobierno”.

Del relato de Ana Carrigan sobre lo ocurrido la madrugada del 7 de noviembre en un baño del Palacio queda claro que los mismos rehenes, sobre todo Manuel Gaona y Carlos Urán, se indignaron con el cuento de Andrés Almarales que preparaban un juicio político al presidente. Sabían que eran rehenes, que cumplían órdenes para salvar su vida, mientras quien los “retenía” buscaba responsabilizar al Ejército de lo que pasara.

Novia de Pablo Escobar, entrenada para ser su relacionista pública y biógrafa, menospreciada como testigo, Virginia Vallejo supo, en vivo y en directo, que su amado le había dado un avance en dólares a Iván Marino Ospina.

Al ser abatido Ospina antes de la toma que iba a dirigir, Escobar pensó irse del país para evitar su extradición. “Me da a entender que el plan ha sido abortado”, anota la novia del capo que, sorprendida después al ver por TV el Palacio en llamas, decide cortar con él.

En el informe final de la Comisión de la Verdad sobre el Palacio de Justicia (CVPJ 2010 p. 339) Adriana Echeverry y Ana Mª Hanssen, periodistas (P), entrevistaron a Gustavo Petro (GP), entonces Representante a la Cámara.

El sueño de Petro, muchos del M19 y sus adláteres sigue siendo el mismo: “con el pueblo, con las armas, al poder”. Las instituciones que lo impidieron en 1985 sí muestran un Cambio, por fortuna irreversible: cada vez dificultan más ese anhelo tan violento.

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