Que mis padres pudieran saber el sexo de mis hermanos y el mío antes de nacer era algo generalizado desde mediados de los 80, una vez cargados con dicha información sintieron la necesidad de responder de alguna manera y lo hicieron sirviendo «pastel azul en la fiesta para revelar el sexo (si era niño) o con una habitación rosa con florecitas si esperaban una princesita».
Lo mío rosado lo de ellos azul o cualquier otro color, así era panorama en mi casa, mis papás víctimas de una construcción social, otorgaron colores de género sin pensar nunca que hacían algo malo. La situación en los años siguientes no hizo más que empeorar, ya no nos hacía gracia las cosas generalizadas. Empezó a ser un problema que mis hermanos quisieran usar camisetas rosadas sin ser una declaración y extrañamente yo no me volví masculina por preferir luego el azul.
La asignación de colores, formas, cortes, por género están cada vez más revaluados, creer que el rosado es de niña y el azul de niño entre otras cosas, es una construcción social que cada vez pierde más fuerza. Nos hemos marcado con etiquetas que han creado prejuicios a la hora de no querer aceptarlas, lo que ha desencadenado en violencia y discriminación en todo el mundo. Tal vez si el príncipe azul ahora fuera rosado, muchas preferirían besar al sapo porque el verde es un color más “masculino”.
En palabras del escritor Jeffrey Eugenides: «el sexo es biológico y el género es cultural» algo que parece todos debemos saber pero en mayoría confundimos o desconocemos, el género se considera como una pura construcción y por tanto, abierto a la interpretación.
Si es cierto que juzgamos a partir de cómo lucen los demás, será más difícil hacerlo sin parámetros ni etiquetas de género, por eso la importancia de la moda como un agente de cambio y reivindicación. La moda sin género no es hoy una tendencia, es un reflejo del cambio en la sociedad, una transformación encaminada a la diversidad sexual que no dará reversa ni pasará de moda.
Los diseñadores continúan con el legado que dejaron los años 60 y 70 cuando el término unisex apareció para referirse a la no diferenciación por géneros. Esta moda empezó a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial como una manifestación cultural, sin embargo ahora, en pleno siglo XXI, los diseñadores llevan la estética unisex a un nuevo nivel, apareciendo así el fenómeno agender, no gender o genderless, como la respuesta a un cambio de pensamiento que está ocurriendo: moda que no es ni para ellas, ni para ellos: es neutral.
En Colombia cada vez más desde la moda y los diseñadores, estamos rompiendo barreras sexuales y de pensamiento, pues la revolución está en ser diferente, la libertad de poder celebrar quienes somos sin presiones a encajar en estereotipos sociales
Si quiere ser parte de la moda sin género le recomiendo ponerle atención a Eriko por David Alfonso (Cra 9 No 61-60), creador de la marca y graduado en arquitectura, este bogotano ha centrado su carrera en la moda y ha paseado sus propuestas en las vitrinas nacionales más relevantes, como Colombiamoda o Cali Exposhow. Muchas de sus prendas tienden a ser andróginas, y aunque en principio está orientada a lo masculino, son cada vez más las mujeres que se dejan seducir por esta marca, todo los géneros son bienvenidos mientras se sientan identificados.
Tatiana Betancur, una de las tres creadores de Agender tienda online, orienta sus prendas a personas que han buscado trascender en aspectos sociales, políticos o culturales, esta marca local salió de la necesidad de una de ellas, pero que abrió sus puertas para todos.
La Chaín by Giovanni López Carrera 7 b bis # 123 – 22, es una propuesta que permite que las mujeres que optan por looks más masculinos y andróginos puedan tener prendas hechas a sus medidas por un experto en este ámbito. La libertad a la hora de vestir es la prioridad de esta colección, sin mencionar su línea de camisetas y accesorios que muestran que el amor no tiene color.
Con orgullo no puedo dejar de recomendar a Papi (Calle 85 # 14-46 piso 2) www.papiboys.com, la primera marca de ropa queer en nuestro país. Una marca que invita a dejar atrás los tabúes de género y que grita con propiedad todas las cualidades de la comunidad Lgbt. Fue creada por los fundadores de la marca Juan Studios. Los hermanos Gustavo y Viviana Lozano; quienes con 10 años en el mercado y participaciones alrededor del mundo, en el 2017 deciden lanzar su segunda marca, bajo una dirección creativa controversial, Papi es una marca abierta a todos, una marca incluyente que invita a todas las personas a ser libres y a expresarse sin prejuicios
Otro propuesta es la del diseñador bogotano Ricardo Pava, (calle 81 # 12-62) quien lleva más de 25 años dedicado al diseño para hombres. En sus últimas colecciones y pasarelas sus modelos, mujeres y hombres, llevaban pantalones y faldas indiscriminadamente.
Entender la moda sin género como el cambio cultural de gran alcance que representa en realidad, es cada vez es más necesario, los términos masculino y femenino ya no son suficientes. La moda sin género tiene que ver con una cuestión de seguridad, libertad y comodidad en el usuario, no tiene mucho sentido pensar si es de hombre o mujer, si te gusta y te resulta cómoda la prenda no tiene lógica que no la puedas usar, celebrar quién somos como seres humanos, para que lo que vistamos nos fortalezca en lugar de definirnos.