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¿Qué pasó Ingrid?

12 de octubre de 2008 - 03:55 p. m.

No estoy de acuerdo con quienes critican a Ingrid por haber salido del país apenas fue liberada por el Ejército. Ella y su familia tienen todo el derecho de reconstruir la vida que destruyó las Farc. Nadie puede cuestionar que lo quieran hacer en París rodeados de la popularidad que hoy en día gozan. Tampoco critico los merecidos homenajes que recibe. Ingrid tiene derecho a volver a vivir libre y feliz.

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En cambio critico abiertamente a las ONG que durante años presionaron a Colombia para que Ingrid fuese liberada. Hoy en día brillan por su ausencia. Su silencio es doloroso para los colombianos y las familias de los secuestrados.

¿Dónde están ahora? ¿Será que creen que no hay más secuestrados? ¿Será que no les importan los que no tienen doble nacionalidad? Como el secuestro ya no tiene la exposición mediática internacional, el tema pasó a un segundo plano de sus agendas. Los otros secuestrados colombianos no merecen su atención. El tema tampoco interesa a las naciones que durante años presionaron a Colombia para lograr el intercambio humanitario. Ahora que no hay extranjeros secuestrados, el tema parece que no les concierne.

Estoy desconcertado con el discurso del Ingrid ante el Parlamento europeo en el que afirmó que "hay que hablar con los terroristas". ¡Qué incoherencia viniendo de una persona que fue testigo del fanatismo y dogmatismo de los líderes de la guerrilla! La guerrilla no cree en el diálogo sino en el poder ejercido mediante el terror. También se mostró partidaria de negociar con ellos. ¿Será que no recuerda que su libertad no fue producto de la negociación sino de la firmeza del go-bierno colombiano? Que una ONG internacional, desconectada de la realidad colombiana, piense que el camino para eliminar el secuestro en Colombia es el mal llamado "intercambio humanitario", no me sorprende. Pero que Ingrid, que vivió en carne propia la extrema crueldad de nuestra guerrilla, siga creyendo que es cediendo que lograremos acabar este flagelo me resulta incomprensible. Yo esperaría de Ingrid que encabezara una campaña mundial para erradicar el secuestro del planeta y castigar ejemplarmente a quienes utilizan la libertad de los ciudadanos como medio de chantaje político o económico. Sigo esperando que Ingrid promueva aislar a las Farc a nivel mundial para obligarlas a que se comporten humanitariamente y liberen, sin condiciones, a los inocentes que han secuestrado. No hay nada que negociar con aquellos que secuestran. Y si no los liberan unilateralmente tampoco hay nada que hablar con ellos.


Ingrid no puede caer en el error de decir lo que resulta políticamente correcto en Europa. Tiene que decir la verdad sobre la verdadera naturaleza e intenciones de las Farc. Su testimonio es poderoso porque ella sabe, mejor que nadie, que la fórmula del intercambio sería la mayor victoria política de las Farc en su larga historia de violencia.

Los soldados que participaron en la operación Jaque deben estar desilusionados. Su valor y heroísmo no habrá servido de nada si volvemos a darle oxígeno político a la guerrilla. Doblegar al Estado colombiano no es la salida al secuestro.

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