UNA INCÓMODA VERDAD PARA SENsibleros como yo es que nunca ha existido mucha evidencia rigurosa de que la ayuda exterior puede sacar de manera sustentable de la pobreza a la gente.
Seguro, la evidencia es abrumadora en el sentido que la ayuda puede superar enfermedades, darle un impulso a la alfabetización y salvar vidas. Sin embargo, es más difícil elevar los ingresos. Y la evidencia en ese campo ha sido más sentimental.
Ahora, eso está cambiando. Un vasto estudio clínico al azar —la norma dorada de evidencia— entre 21.000 personas en seis países sugiere que un paquete de ayuda en particular, llamado el programa de graduación (porque apunta a graduar a la gente de la pobreza), les da a familias en pobreza extrema un impulso considerable que continúa después de terminado el programa. De hecho, es una inversión. En India, la crisis económica fue de un notable 433%.
¿Cuál es el corazón de este paquete de ayuda? Una vaca. O unas cuantas cabras. Incluso abejas.
¿Por qué habría de tener un efecto así una vaca? Esto se pone interesante: hay algunas indicaciones de que un mecanismo es la esperanza. Ya sea en Estados Unidos o India, familias que están tensas y empobrecidas —atrapadas en ciclos de pobreza— pueden sentir una impotencia que termina por volverse realidad. Dénle a la gente una razón para esperar que pueda lograr una vida mejor, y eso, de igual forma, puede ser un factor que contribuye a cumplirlo.
En el programa de graduación, los depositarios de ganado fueron inspirados a trabajar más horas, incluso en áreas sin relación con el ganado. Tomaron más empleos temporales. Sus ahorros subieron. Mejoró su salud mental.
“La pobreza no es solo pobreza de dinero o ingresos”, anotó Sir Fazle Abed, fundador de un grupo de ayuda bangladesí llamado BRAC, el cual desarrolló el programa de graduación. “También vemos una pobreza de autoestima, esperanza, oportunidad y libertad. Las personas atrapadas en un ciclo de destitución a menudo no se dan cuenta que sus vidas pueden cambiar para bien a través de sus propias actividades. Una vez entienden eso, es como si una luz se encendiera”.
Esther Duflo, economista en M.I.T. y coautora del estudio, cree que eso es correcto. “La parte de la salud mental es absolutamente crucial”, dice. “La pobreza causa estrés y depresión y desesperanza, en tanto el estrés, la depresión y la falta de esperanza, a su vez, causan pobreza”.
¿Podría la desesperanza y la tensión nerviosa crear una “trampa de pobreza” en la cual la gente se rinda a algo similar a un remolino de desesperación? Algunos economistas y psicólogos están encontrando evidencia para apoyar esa teoría, al tiempo que se están llevando a cabo experimentos para ver si ánimos mejores pueden generar mejores resultados económicos.
Un estudio arrojó que etíopes asignados al azar a ver un video motivacional de una hora de duración terminaron ahorrando más e invirtiendo más en la educación de sus hijos, comparados con participantes asignados al azar a ver una hora de comedia por tv. Las conductas echadas para adelante persistieron en un seguimiento de seis meses.
Los investigadores ahora estudian si la exposición a la religión pudiera tener un efecto similar, mejorando resultados en general. De ser así, Marx pensó en la droga equivocada: la religión no sería un opio de las masas sino una anfetamina.
El programa de graduación es un tanto similar al modelo del reconocido grupo Heifer International, del cual he escrito antes y que suministra “regalos de esperanza” como vaquillas, cabras y gallinas para familias empobrecidas. “Había mucha emoción —¡con apenas un toque de arrogancia!— ante los resultados publicados”, dijo Pierre Ferrari, presidente de Heifer.
Sin embargo, el modelo de graduación incluye un par de elementos adicionales. El programa empieza con una vaca u otros animales, así como capacitación con respecto a su crianza. Incluye meses de alimento o apoyo económico, en parte a fin de reducir la necesidad de comer o vender al animal en una crisis financiera. Hay una cuenta de ahorros (los micropréstamos han decepcionado en estudios al azar, pero los microahorros funcionan muy bien), educación de salud y entrenamiento con regularidad para reforzar habilidades y fomentar la confianza.
Este estudio, que acaba de ser publicado en la revista Science, arrojó que el modelo de graduación había sido sumamente exitoso en India, Etiopía, Ghana y Pakistán, y un poco menos efectivo en Perú y en Honduras . Un seguimiento reveló que los efectos aún eran fuertes tres años después de la donación de los animales.
Dean Karlan, economista de Yale que es coautor del estudio, dijo que los grupos de ayuda concentrados en enfoques muy similares incluyen Trickle Up, el Proyecto Boma, Village Enterprise y Fonkoze. Estudiantes de Karlan en un seminario sobre filantropía recibieron un pozo de dinero de una fundación y el desafío de donarlo donde más bien hiciera; pasaron el tiempo revisando la evidencia y, a final de cuentas, votaron para donarlo a Trickle Up.
Así que, corazones sensibleros, ¡regocíjense!
Buena parte de las noticias sobre pobreza mundial es deprimente, pero esto es fabuloso: un experimento de gran magnitud que demuestra, con rigurosa evidencia, qué funciona para sacar a la gente de la pobreza más extrema. Aunado a esto, es vigorizante que una de las lecciones pudiera ser tan simple y humana: el poder de la esperanza.
* Columnista de The New York Times.
Facebook.com/Kristof, @NickKristof