EL MARTES PASADO, RAÚL CASTRO, el tirano que decide casi todo sobre la vida de once millones de cubanos, anunció que en abril próximo se llevará a cabo el Sexto Congreso del Partido Comunista Cubano (PCC), en el cual se debatirán una serie de lineamientos económicos y sociales que, según él, deberán profundizar la revolución que este enero cumple 52 años.
El enfoque del Congreso será principalmente económico y está planteado en un documento de 32 páginas en el que se dan pinceladas de política pública en comercio exterior, impuestos, hidrocarburos, educación, vivienda, salud, deporte, agricultura, turismo e inversión extranjera, entre muchos otros temas. Por supuesto nada se dice sobre la libertad y mucho menos sobre la dignidad de las personas, temas de los cuales ya sabemos que no se ocupa el socialismo.
Con sólo un vistazo inicial al panfleto publicado, es abrumadora la rapidez con que afloran las contradicciones económicas y las pifias ideológicas, propias de los comunistas desmentidos de nuestra época. Es curioso y hasta divertido leer la forma en que el gobierno cubano reniega del paternalismo de Estado, predica la inconveniencia de las políticas de subsidios sociales, promueve la participación del sector privado y al mismo tiempo insiste en la planificación centralizada como único camino para preservar las conquistas de la revolución, aquellas que sólo unos cuantos militantes que les quedan son capaces de apreciar.
Pero a pesar de sus inconsistencias, no me cabe duda de que el mentado folleto pasará a la historia. Y lo hará, no precisamente por la agudeza de las propuestas que contiene para adelantar un ajuste económico estructural, sino más bien por todo aquello que sin querer está poniendo de presente. Para decirlo sin ambages, este documento es importante porque en él se dice todo lo que el Gobierno calla: que su modelo en todas las áreas ha sido un estrepitoso y estruendoso fracaso. Y lo que pasa es que no pueden ya ocultar lo que sucede y de lo cual dada día aparecen más ejemplos: más de 500 mil empleados públicos serán despedidos porque el Estado no tiene cómo pagarles, asunto que dejará al 20% de la población económicamente activa de la isla sin percibir ingreso alguno. La libreta de abastecimiento (creación de Fidel en el año 63), por medio de la cual se distribuyen cada vez menos alimentos, será gradualmente eliminada porque al gobierno le parece un instrumento irracional e insostenible que ha creado un mercado subterráneo que favorece a quienes no necesitan la asistencia. Y lo propio sucede en la economía (mercados, sistema financiero, dualidad monetaria, entre otras cosas), en la salud, en la educación, en la agricultura y hasta en las relaciones internacionales.
El documento que traza los lineamientos del próximo Congreso del PCC será recordado por la historia como aquel en el cual los comunistas reconocen lo bien que han deshecho todo cuanto han podido en los últimos cincuenta años, y marcará el histórico momento en el cual les ha entrado la preocupación y también el afán para buscar cómo enmendarlo.
Twitter: @NicolasUribe