Aunque sería ilógico decir que con un solo partido, tres días de preparación y apenas un entrenamiento con el grupo completo ya se ve la mano del técnico argentino José Pékerman, lo cierto es que la selección de Colombia que vimos anoche sí tiene un nuevo aire.
En gran parte de los 90 minutos el equipo nacional lució agresivo, menos rígido tácticamente, con velocidad en el ataque y con buen ritmo de juego. Se le vio alegría, y seguro que comenzar ganando en el inicio de esta nueva era será un buen golpe psicológico para el cuerpo técnico, los jugadores y para el país que ansiaba ver cuáles eran las cartas sobre la mesa del estratega argentino, quien se había mantenido totalmente hermético.
Muy bien Juan Guillermo Cuadrado, James Rodríguez y Dorlan Pabón; Falcao, en lo suyo, la efectividad; Aldo Leao cumplió con su función, y Carlos Alberto Sánchez, muy ordenado y serio. La defensa, un poco lenta con una pareja de centrales que juegan en línea y un Zúñiga que dejó muy desprotegido su sector.
Pero sin duda esta Colombia dejó un buen sabor de boca. Si perdía Pékerman no era el peor técnico del mundo, pero ahora tampoco podemos decir que es el mejor porque ganó un amistoso. Eso sí, el argentino demostró —para quienes lo dudaban— que conoce muy bien a los jugadores colombianos, que supo sacarles el máximo provecho en cada uno de sus puestos y, a diferencia de un técnico venezolano que dirige por estos lares, los cambios que realizó fueron coherentes en función y en pos de su esquema táctico.
Bueno sí, muy bien el amistoso, bien Pékerman, buenos sus argumentos, quedamos ilusionados, pero ahora vamos por lo nuestro, el desafío mayor, llegar al Mundial de Brasil 2014.