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El futuro ha comenzado

30 de diciembre de 2014 - 08:57 p. m.

En 2015 el poder del voto será revolucionario. “El futuro ha comenzado”, dijo Alexis Tsipras, líder del partido de izquierdas con más posibilidades de llegar al poder tras el anuncio de elecciones en Grecia.

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Será la primera vez desde la fundación del Estado moderno griego que los izquierdistas, perseguidos y torturados durante la mayor parte del siglo XX, lleguen al poder.

Su enemigo es la austeridad. Aunque ha permitido mantener al país dentro de la unión monetaria, el costo de la austeridad ha sido la destrucción de la economía y la sociedad griega. El déficit se ha reducido y la cesación de pagos parece hoy más lejana. Pero el PIB ha disminuido 25%, los salarios han caído un 30% y la producción industrial un 35%. Se ha producido el colapso total de la atención primaria en salud y la indigencia se ha disparado junto a los bancos de alimentos y la mortalidad infantil.

Ocho años de “austeridad”, término que pretende presentar una política cruel e inhumana como si fuese una virtud moral, han tenido como resultado una de las mayores catástrofes humanitarias de la Europa moderna. La tasa de suicidios se ha multiplicado por diez en los últimos años. Hay 1,5 millones de desempleados, 3 millones de personas en situación de indigencia total y la mayoría de los griegos es incapaz de pagar las cuentas o hacer el mercado del mes.

Y para adicionar injuria a este daño humano incalculable, se trata de una crisis silenciosa, pues ni los medios europeos ni los de las Américas la reportan. Guardadas las proporciones, situaciones comparables persisten en España, Portugal e Italia. Aun en Gran Bretaña, el aumento de los bancos de alimentos, la caída en el nivel real de los salarios y los servicios públicos en riesgo constituyen el pan de cada día. La austeridad ha fracasado.

Es la razón tras el giro revolucionario del voto en Europa, no el cacareado populismo. En estos países, el electorado les ha vuelto la espalda a los bipartidismos y la representatividad reducida en el Parlamento. De allí Podemos en España, o el auge del SNP escocés a costa del laborismo tímido y el conservatismo que absurdamente insiste en acelerar la austeridad. De allí que Podemos y Syriza, también los escoceses del independentismo radical, hubiesen buscado y encontrado parte de su inspiración en la América Latina de las asambleas constituyentes, los referendos populares y la política más allá de congresos y congresitos.

Es el mundo al revés. El que no pueden reconocer los políticos de anteayer entre nosotros, que temen a los movimientos sociales y proponen congresitos para coartar una vez más la voluntad general. Son el pasado. El futuro ha comenzado.

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