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Estado fuerte o violencia

06 de febrero de 2012 - 06:00 p. m.

«…las acciones de la guerrilla se incrementan, los operativos de las Fuerzas Militares disminuyen y la mayoría de los indicadores de seguridad urbana se deterioran».

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Así se inicia el informe de seguridad presentado por el Centro de Seguridad y Democracia de la Universidad Sergio Arboleda. El problema de la violencia no puede pasar desapercibido; no son sólo los comentarios aislados de las autoridades y los ciudadanos de las zonas apartadas, ya son cifras en estudios los que indican que enero fue el mes más violento de los últimos ocho años.

Hay una evidente caída de las acciones ofensivas de las FF.AA.; hoy hacen 80% menos operativos que en el 2002. Este espacio que dejan las FF.AA. está siendo aprovechando por las Farc. Se denuncia la presencia de los guerrilleros en los pueblos sometidos a la extorsión y al miedo, se habla de los retenes en las carreteras secundarias. Las cifras lo comprueban y no admiten disquisiciones.

El secuestro – el crimen más horrendo que pueda conocer la humanidad- está aumentando. Durante el gobierno Uribe la reducción fue significativa, pero el flagelo regresa, en sólo 2 años el aumento ha sido del 45% y las Farc han vuelto a ser protagonista, su capacidad para secuestrar aumentó en un 37%.

Los ataques a la infraestructura económica también están disparados; los del 2011 fueron  los más altos de los últimos 5 años; aumentaron 43% comparados con el 2009. Los ataques contra la infraestructura petrolera aumentaron en un año en un 80%. El aumento del 2008 al 2011 es del 200%.

Los ataques contra las FF.AA. aumentaron en un 24% de un año al otro, siendo este el año con más ataques contra la fuerza pública desde el 2006, concentrados principalmente en el Cauca, Nariño y Arauca. Lo que es interesante además es que la guerrilla ha perdido mucho de sus miembros -el informe dice que se ha reducido a la mitad- y aún así sus ataques contra la fuerza pública están aumentando. Estas cifras muestran que la guerrilla ha duplicado su capacidad de acción.

Las Farc están saliendo de su repliegue y el Estado está perdiendo nuevamente el control sobre el territorio. La seguridad es un principio que no puede desatenderse, pues es necesario para la construcción de un Estado legítimo y una sociedad democrática. Si el monopolio de la fuerza se pierde el caos domina. Así lo señala el estudio, cesaron primero las acciones ofensivas de las FF.AA. y luego empezaron a aumentar las acciones ofensivas de las Farc, esas acciones no son sólo cifras, son colombianos victimizados, son niños que crecen en medio de la violencia, familias que se destruyen, sociedades que se rompen. Colombia ya vivió el fenómeno del paramilitarismo y esa es sólo una de las amenazas inminentes de la pérdida del control por parte del Estado;  la delincuencia común también se despliega y la desobediencia civil aumenta significativamente. Es decir, la perdida de control sobre el territorio trae más violencia.

Pero esa no es la única consecuencia, como lo señalaba el profesor Mario Laserna en su texto «Estado fuerte o cuadillo», la debilidad estatal también afecta la democracia. Los pueblos atormentados por la fragilidad estatal buscan respuesta en los caudillos. La legitimidad del Estado se debilita y entonces las libertades se pierden. La construcción de un Estado al servicio de las libertades individuales, requiere un Estado fuerte: «Quien opine que en las naciones donde hay convivencia, creatividad manual, artística o intelectual, sentido de moral personal y pública, no existe Estado fuerte, justicia inflexible y opinión pública severa, sino retórica y lirismo que garantizan la impunidad y dejan al ciudadano a merced del criminal, vaya a Suiza, Francia, Austria o los Estados Unidos y cometa un delito, irrespete la ley y búrlese de los derechos ajenos garantizados en el bien común, para que aprenda qué precio tienen allí el orden y la libertad».

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