Es fundamental votar el próximo domingo, y votar bien.
No abstenerse ni votar en blanco, no confundirse creyendo que, al hacerlo, se está protestando cuando, así, se les estaría dejando el campo libre a quienes compran los votos, para elegirse fácilmente y saquear el erario…
Este nuevo Congreso va a jugar un rol clave en la consolidación de la paz: en sus manos estará nada menos que la aprobación y reglamentación de los acuerdos de La Habana y de otros que se pacten en el futuro próximo. Es decir que en este Congreso reposará la responsabilidad de que Colombia alcance finalmente el sueño de dejar atrás esta guerra que lleva más de medio siglo: ¡una nueva oportunidad de alcanzar la paz no volverá a presentársenos en décadas!
Hay varios candidatos por los cuales votar, honestos, capaces, gente que, llegada la hora, votará a favor de la paz negociada, independientemente de si apoyan o no al gobierno de Santos.
Doy algunos ejemplos de personas que prestarían un gran servicio en el Senado: por el Partido Liberal, Horacio Serpa (1), Viviane Morales (2), Sigifredo López (9) y Juan Manuel Galán (100); por Cambio Radical, Carlos Fernando Galán (1); por el Polo Democrático Alternativo, cualquier candidato que, por el prurito de oponerse a Santos, no acabe votando con los uribistas en contra de los acuerdos de paz; por el Partido de la U, el general Fredy Padilla de León (2), quien se pronunció a favor de la paz negociada, Jorge Eduardo Gechem (3), Roy Barreras (5) y Armando Benedetti (7); por el Partido Conservador, Efraín Cepeda (3), y por el Partido Alianza Verde, Jorge Guevara (3), Claudia López (10) y Antonio Navarro Wolff (1), a quien le daré mi voto por varias razones:
Votaré por Antonio Navarro (número 1 del Partido Alianza Verde), porque es honesto y capaz, porque en los cargos que ha desempeñado (ministro de Salud, alcalde de Pasto, gobernador de Nariño, presidente de la Asamblea Constituyente y senador de la República) ha demostrado eficacia e inteligencia, porque es tan partidario de la paz que hace un cuarto de siglo firmó los acuerdos no obstante haber perdido una pierna durante la negociación entre el gobierno de Barco y el M-19, y porque él es un antiguo jefe guerrillero que, al llegar al Congreso, puede demostrarles una vez más a los insurgentes que aún hoy temen incorporarse a la vida civil que sí es posible participar en política con garantías y seguridad.
En las listas de Cámara son menos los candidatos que conozco. Menciono algunos que considero buenos: del Partido Conservador, María Elisa Uribe Vegalara (104) y Telésforo Pedraza (101), quien además le ha ayudado al teatro colombiano; del Polo Democrático, Germán Navas Talero (101); de Cambio Radical, Rodrigo Lara Restrepo (101); del Partido Alianza Vede, Ángela María Robledo (101), Angélica Lozano (110) y Eduardo Garzón (102).
De modo que sí hay por quién votar.
Y como si fueran pocos los argumentos anteriores, hay que votar porque el próximo Congreso va a ser el escenario político más interesante que se haya dado desde la Asamblea Constituyente: en él se enfrentarán a diario, en debates como para alquilar balcón, líderes brillantes de todo el espectro político, que van desde Antonio Navarro, Jorge Robledo y Horacio Serpa, hasta Álvaro Uribe, cuya aplanadora en favor de la guerra sin fin hay que contener. ¡Así que, por favor, los invito a que votemos por la paz!