SE EQUIVOCA MI QUERIDO LUCHO Garzón si al final de la película acaba marginándose de verdad de las elecciones internas que habrá el 26 de octubre para escoger a los delegados que asistirán al congreso del Polo Democrático, el cual debe celebrarse el próximo mes de febrero.
Es en ese congreso donde el Polo va a jugarse su destino, donde va a decidirse su dirección, donde va a definirse su línea y donde va a establecerse si se alía con el centro, si opta por teñirse con visos liberales, o si permanece en la izquierda incontaminada y ortodoxa. Por eso, es justamente ahí, y no afuera, donde hay que estar. Es en ese foro donde hay que dar la discusión. Y es definitivamente en él donde tienen que participar, con el mayor número posible de delegados, los dirigentes del Polo, especialmente los líderes incuestionables como el ex alcalde de Bogotá y fundador de ese partido.
Lucho le dijo al periodista Yamid Amat que no va a asistir al congreso porque sus opositores “quieren volverlo un escenario” para liquidarlo. Eso podría ser así si él llegara al congreso sin hacer un trabajo previo, sin lograr elegir un número importante de seguidores suyos.
Pero el ex alcalde tiene todas las posibilidades de hacer una campaña exitosísima. Claro está, si se pone el overol, y trabaja de sol a sol, y se mete en el barro, y visita los barrios de Bogotá, y conversa con la gente, con esa que se nutrió en los restaurantes de su gran programa “Bogotá sin hambre”, con esa que educó a sus hijos gracias a las becas que recibió en su administración, con esa que superó la indigencia y que salió de la pobreza gracias a las políticas de su alcaldía.
Es que Lucho fue un gran alcalde, carismático, popular, que gobernó en bien de los pobres… Durante su administración, la pobreza y la indigencia en Bogotá tuvieron un descenso dramático. Y ese logro nadie es capaz de cuestionárselo. Ante él, sus opositores del Polo no pueden hacer cosa distinta que guardar silencio, pues la izquierda, lo que siempre ha dicho que persigue, es la superación de la pobreza. Y si un militante suyo logra que en su gobierno los pobres vivan mejor, a la izquierda no le queda más alternativa que reconocerlo.
Ese capital político no puede desperdiciarlo Lucho Garzón. Y si se margina del congreso del Polo es probable que quede marginado del juego político porque, por una parte, dentro del Partido Liberal tiene competidores a los que no va a gustarles que el popular ex alcalde suba a su mismo cuadrilátero para disputarles la candidatura presidencial y, por otra, Lucho ha afirmado tajantemente que él no está “cambiando de camiseta”. Ahora, si a lo que le está apostando es a ser el candidato de la gran coalición que se oponga a la reelección de Uribe, puede que el juego le resulte pero, en ese escenario, también podrían surgirle competidores de marca mayor, como el ex presidente y jefe del liberalismo, César Gaviria. En cambio dentro del Polo puede jugársela, y dar la pelea, y ganar delegados, y hacer alianzas, y trabajar para conquistar la mayoría. Y si la conquista, ese gran demócrata que es el presidente del Polo, Carlos Gaviria, sería el primero en reconocerlo. De modo que Lucho, ¡a la lucha!
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Muchas gracias al Teatro Libre de Bogotá y a su director, Ricardo Camacho, por regalarnos ese maravilloso Festival Internacional de Jazz que ya cumple veinte años de estar enriqueciendo, con buena música, el alma de esta ciudad.