A veces la gente se embrutece…
Eso es lo que parece que acaba de sucederle al fiscal general, Eduardo Montealegre, quien, quizás porque se ha habituado al protagonismo y a la emoción que le genera mojar prensa a cada rato, ya no tolera estar un día en la sombra y ahora se le ocurrió hacer tal vez el comentario más imprudente e inoportuno que se le haya escuchado en mucho tiempo: que “todas las investigaciones que tiene actualmente la Corte Suprema de Justicia contra el exgobernador Álvaro Uribe, presuntamente por favorecimiento del paramilitarismo, sea por acción o por omisión, deben ir a la nueva jurisdicción especial de paz”.
Y no obstante que aclaró que, sin embargo, “los actos cometidos como presidente de la República seguirán en el Congreso”, semejante declaración, dada en momentos en que los funcionarios responsables de garantizar el éxito de los acuerdos de paz deben tener la mayor prudencia con el fin de generarle al proceso un ambiente favorable entre la opinión, puso a disposición del expresidente Álvaro Uribe toda la artillería con la que soñaba para decir que “les van a entregar el país a las Farc” y que “van a hacer este daño” para meterlo a él a la cárcel.
Y no obstante que el exmagistrado Manuel José Cepeda, uno de los miembros del equipo de justicia del Gobierno que, con los delegados de las Farc, redactó esos acuerdos, había dicho que “jamás se pensó en abrir la puerta para juzgar expresidentes” y que “dar ese paso requiere una reforma constitucional”; y que el jefe del equipo negociador, Humberto de la Calle, afirmó que “modificar el fuero de los expresidentes es inaceptable”; y que el ministro de Justicia, Yesid Reyes, explicó que “jamás se pensó que los expresidentes tuvieran que acudir a ese tribunal”, pero que los actos cometidos por ellos cuando eran ciudadanos particulares eran susceptibles de ir a la jurisdicción especial de paz, ya el daño estaba hecho.
Y, así, Uribe y sus más de cuatro millones de seguidores vía Twitter, la mayoría de los cuales no escuchan razones distintas a las de su disco rayado antiacuerdos con las Farc que les da vueltas permanentemente en la cabeza, tuvieron toda la munición para dispararla contra la confianza de los colombianos en las negociaciones de La Habana, tan importante para garantizar que, cuando los acuerdos se sometan al veredicto de la opinión, la mayoría del país los apruebe.
¡Qué daño acaba de hacerle usted a la paz, señor fiscal!
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¡Felicitaciones a la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano y a su director, Jaime Abello, no sólo por continuar el empeño de Gabo de brindarles a los periodistas de la región talleres con los maestros más calificados, sino porque con la realización del Festival Gabriel García Márquez de Periodismo, que ya va en su tercera edición, nos ofrecen en Medellín la oportunidad de escuchar a los mejores del oficio e intercambiar ideas con ellos!
Este año, entre los ganadores del premio GGM, el más prestigioso de Iberoamérica, entregado en el marco del festival, se destacan Mauricio Sáenz, de Semana, en la categoría de editor ejemplar, y la mexicana Carmen Aristegui y su equipo, quienes con su investigación sobre la mansión del presidente Enrique Peña Nieto, censurada por su emisora, y de la cual fueron despedidos, el mundo se enteró de que ese fue el regalo que le dio al mandatario mexicano uno de los más grandes contratistas de su Gobierno. ¿Cómo disculpará Peña Nieto su corrupción hoy ante el mundo? ¡Ejemplo de buen periodismo!