Que el presidente Maduro, por boca de su canciller, diga que la cita que Juan Manuel Santos le concedió al excandidato opositor Henrique Capriles los obliga “a revisar la participación de Venezuela como facilitador” en el proceso de paz, denota una peligrosa inmadurez que debe tener aterrado a su mentor, San Hugo Chávez.
¡Está bien que Maduro proteste porque le disgustó ese encuentro; o que llame a consulta a su embajador; o que le haga saber al presidente Santos su molestia! ¡Pero que amenace por eso con retirar su apoyo a las conversaciones de paz, no sólo es torpe, sino que constituye una actitud que, como le diría Chávez, y como debe estar diciéndoselo Fidel Castro, no es revolucionaria! Especialmente en el momento en que, por primera vez durante esta guerra de 50 años, el Gobierno y las Farc llegan a un acuerdo en un tema sustancial: el agrario.
Cuando se anunciaron las negociaciones con las Farc, Antonio Navarro, brillante exguerrillero del M-19 reincorparado a la vida civil, me comentó: “si hay acuerdo agrario, hay paz”.
¡Pues hubo acuerdo agrario, y creo que va a firmarse la paz, así la inmadurez de Maduro lleve a que Venezuela deje de ser facilitador, y así la oposición a Santos quiera atravesársele!
Lo creo de esa manera por estas razones: 1. Hoy, gracias a la política de seguridad de Uribe, ejecutada por Santos como ministro de Defensa, y a los golpes militares que el gobierno Santos les ha dado a las Farc, éstas no tienen salida distinta de la negociación política. 2. Hoy, la coyuntura internacional no da para que en América Latina sobreviva una guerrilla que luche por la toma del poder por las armas. 3. Hoy, se está conversando sin ceder territorio y sin parar las operaciones militares. 4. Hoy, el presidente es alguien que sueña con entregar una Colombia en paz, que tiene clara la película, que sabe que el monopolio de las armas debe tenerlo el Estado, pero que es consciente de que hay que acabar con la inequidad y la pobreza. 5. Y hoy, el primer mandatario es un experto en negociación, formado en la Universidad de Harvard por Robert Fischer, el gurú mundial en el asunto.
De modo que hay razones para confiar en que se logrará la paz. Y, parodiando al expresidente Uribe, nuestro deber es cuidar ese huevito. ¿Cómo?
1. Las Farc, entendiendo que ya no estamos en la época de Pastrana, cuando la inmensa mayoría hacía lo que fuera por conquistar la paz. Hoy, apenas un poco más de la mitad de los colombianos apoya la negociación gobierno-Farc. 2. Los líderes políticos, tanto de la derecha como de la izquierda, deponiendo sus ambiciones personales ante el bien mayor de la consecución de la paz y no utilizando las negociaciones con fines políticos. 3. La sociedad civil, confiando en el presidente y en su equipo negociador. Y 4, el presidente, no pisando las cáscaras de plátano que tantos le ponen en el camino, siendo más prudente y dejando intactos, en los cambios que dice un noticiero que habrá el 20 de julio, tanto al equipo negociador como a los ministros que han tenido que ver con el tema y lo han sabido manejar: el de Defensa, el del Interior y la canciller.
Si las Farc entienden que el palo no está para cucharas, con Santos y sus negociadores encabezados por De la Calle, y apoyado en Pinzón, en Carrillo y en María Ángela Holguín, se firmará la paz. Además, ella, con su peculiar modito, seguro conseguirá ayudarle a Maduro a madurar…