Todos los delitos y abusos son posibles en internet. Bien por consumarse directamente en la red, o bien porque la red puede servir de encendido a la relación entre criminales y víctimas. En realidad, no son delitos nuevos.
De vieja data son el espionaje industrial y el político, la trata de blancas, el terrorismo, la compra de órganos, el plagio, las campañas de desprestigio, los fraudes y los asesinatos. Hasta la modalidad de canibalismo, tan vieja como la humanidad, que se creía superada en Occidente, revivió por internet con aquel tímido alemán Armin Meiwes que, a sus 42 años, conoció a Bernd Brandes chateando en internet para, más tarde, físicamente devorarlo en 2001.
Realmente lo nuevo es el uso de las tecnologías de la información para perpetrar lo viejo. Los delincuentes en la red van más rápido que los códigos penales y los cuerpos de policía.
La ciberdelincuencia cuenta con un inmenso escenario para actuar, sin necesidad de disparar un solo tiro al estilo de Bonnie y Clyde, los legendarios atracadores de bancos. Al comenzar el siglo XXI había en el mundo sólo 360 millones de internautas, concentrados en los países de mayores ingresos. Diez años después, 2.100 millones de habitantes, algo más del 30% de la humanidad, acceden a internet.
Considerando que hay regiones de muy baja penetración (casi 90 africanos de cada cien no tiene acceso) y otras de cobertura total (100% de los coreanos del sur), a Colombia no le ha ido nada mal en conectividad, aunque ello significa que está altamente expuesta a la criminalidad virtual en sus diversas modalidades.
Más de la mitad de los colombianos tiene acceso a internet. De ellos, quince millones tienen cuenta en Facebook (81% son menores de 35 años). Millones realizan transacciones por internet, retiran dinero de los cajeros automáticos y comparten información personal por las redes.
De ahí, según DNP, con base en datos de la Policía Nacional, que en 2009 fueran atendidos 575 casos de delitos informáticos, incluyendo acceso ilegal a sistemas informáticos, interceptación de datos, incluyendo personales, transferencias no autorizadas de activos y fondos. Está fresco el recuerdo de una joven asesinada por “amigos” contactados por Facebook a finales de 2009.
En buena hora el Conpes aprobó los Lineamientos para Ciberseguridad y Ciberdefensa, documento que reconoce la ausencia de una sólida estrategia nacional, planteando propuestas de prevención y respuesta articulada de parte de los diferentes entes del Estado (véase Doc. Conpes 3701, julio 2011).
Las herramientas de internet (redes sociales, computación en la nube y decenas de miles de aplicaciones que salen al mercado cada mes) mejoran la calidad de vida y la productividad sabiéndolas utilizar. Son necesarias, además de la norma, intensas campañas pedagógicas de prevención, así como redes ciudadanas que puedan lanzar alertas tempranas efectivas frente a la inminencia de los delitos y abusos informáticos.