El evento ciclístico más duro del mundo es la vuelta a Francia. No importa qué marca los patrocine, nos encanta que a los colombianos les vaya bien. ¡Segundo puesto en la general de la vuelta a Francia para Nairo, qué orgullo!
¿Qué tal Caterine Ibargüen, Jossimar Calvo, Mariana Pajón, Muriel Coneo y tantos otros en el, hasta ahora, mejor desempeño de atletas colombianos en los Juegos Panamericanos?
Uno y otro son certámenes en el que nos medimos en el contexto internacional. La buena clasificación es el resultado de duros años de entrenamiento. El aprovechamiento del talento nacional, la aplicación de buenas prácticas y uno que otro buen dirigente deportivo, se conjugan virtuosamente.
Hay otras mediciones, nacionales e internacionales, sin embargo, que producen sentimientos encontrados, particularmente en el campo de la educación. ¿Será por los resultados?
Acaba de ocurrir con el MIDE, el instrumento que el Ministerio de Educación aplicó para clasificar las universidades colombianas según su desempeño en ámbitos que incluyen la calidad de la formación de los docentes, rol de los egresados, grado de internacionalización, productos de investigación, entre otros.
Los resultados del MIDE son consistentes con otras herramientas aplicadas fuera del país, incluyendo SCIMAGO (énfasis en investigación) y Cibermetría. Al comparar el “ranking” de las diez primeras universidades colombianas, la coincidencia es del 70% y 80% respectivamente.
También es sistemática la reacción negativa de algunos actores de cara a las clasificaciones internacionales más conocidas, quizá porque las noticias no son buenas. Para el QS World University Ranking, sólo dos universidades colombianas (Andes y Nacional) forman parte de las mejores 500 del mundo. Dato que corroboran otras comparaciones, como la de la británica Times Higher Education y la de la Universidad de Shanghái.
Y si se miran los datos de América Latina, la clasificación de las colombianas no es la mejor. Dentro de las 10 mejores suelen figurar brasileñas, chilenas, la UNAM, la de Buenos Aires y ninguna colombiana (CINDOC, España).
Sin embargo, al examinar aspectos como los relacionados con los resultados de actividades de investigación, hay hechos notables. Al tomar el período 1996-2014, Colombia ocupó el puesto 53 en el mundo. En el año 2014 hay una mejoría clara: posición 47. Es el resultado de procesos de investigación y desarrollo en ciencias agrícolas y biológicas, biomedicina, entomología, sicología, entre otras, en los que las mejores universidades juegan un papel clave.
Las mediciones y las comparaciones son herramientas. Desde luego, pueden afinarse y mejorarse. Son medios para mejorar y no pueden tomarse como fines en sí mismos. Se trata de identificar mejores prácticas y de aprender de ellas.
Qué grato sería, en algunos años, que Colombia brillara en las comparaciones internacionales por la alta calidad de su educación, como brilla hoy en la vuelta a Francia y los Panamericanos.