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Futuro libre… de innovación

28 de febrero de 2011 - 10:00 p. m.

¡HURRA! COLOMBIA AUMENTÓ SUS exportaciones en 2010 en 21,2% con respecto a 2009. Son US$40 mil millones y, de ellos, qué orgullo, el 64% corresponde a productos tradicionales, un récord en lustros. Petróleo, carbón, níquel, café… Modelo minero en marcha.

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Mal que bien, productos diferentes a las materias primas venían ganando importancia en el comercio exterior. Sin mayor complejidad tecnológica, productos de cuero, textiles, maquinaria eléctrica, entre otros, ocupaban un modesto y decoroso espacio dentro de las exportaciones. Los de cuero se desplomaron 17% en 2010 y los textiles 37%. En 2010 el valor de las exportaciones no tradicionales (US$14,5 mil millones) fue inferior al de 2007 (US$15,8 mil millones).

¡Bah, no importa,  si somos suertudos, ya que los precios de carbón, níquel, petróleo, café y oro crecieron entre 26% y 49% en un año! No importa, tampoco, que los productos de alta tecnología no representen sino el 2% del total de las exportaciones colombianas.

Las alzas en los precios de los productos tradicionales compensan, de sobra, la caída en las exportaciones de los no tradicionales.

Colombia no tiene por qué alarmarse por las ínfimas inversiones privadas y públicas en investigación y desarrollo, que en la primera década del siglo XXI representaron, tozudamente, el 0,16% del PIB, toda una vergüenza en el mundo contemporáneo.  ¿Qué nos importa que Corea del Sur, más pobre que Colombia hace 50 años, invierta hoy más del 3% de su PIB en investigación y desarrollo? ¿Y que exporte, primordialmente, artículos de alta tecnología? Tampoco son de cuidado las bajísimas calificaciones, conocidas por todos, que nuestros estudiantes de 4º y 8º grados reciben en lenguaje, matemáticas y ciencias. Los altos precios de las materias primas nos salvan de la mala educación.

¿Por qué preocuparse porque entre 2004 y 2008 sólo hayan sido concedidas 70 patentes a residentes en Colombia por parte de la S.I.C., indicador de pobre innovación?

¿Qué más da que en la oficina de patentes de los Estados Unidos (U.S.P.T.O) se haya aprobado a colombianos sólo nueve patentes, en promedio anual, entre 1996 y 2009, si entre los tres productos principales de exportación a ese país están los aceites de petróleo o de mineral bituminoso, las hullas y el café? ¿Y que, anualmente, se les haya otorgado a los coreanos (sur) 4.805 patentes y a India 320 en el mismo período?

Da, sí, tristeza con empresarios manufactureros “no tradicionales”, arrinconados por la pésima infraestructura, la tasa de cambio y el desinterés por investigación y desarrollo.

¿Cuáles son las señales  a una generación de nuevos empresarios que, aún en escalas modestas, han sido capaces de exportar productos biotecnológicos a los Estados Unidos o de colocarse en las cadenas de mercadeo internacionales a través de productos como la animación digital?

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¿A quiénes les interesará que nuestro comercio exterior esté marcado por la innovación y el conocimiento?

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