SI SUS LÍDERES NO SE PONEN LAS PIlas, el Partido Verde podría convertirse en esperanza fallida para millones de colombianos, especialmente jóvenes, que han creído encontrar una ventana para salir de la apatía política y participar en un proyecto alternativo moderno.
Pareciera que los experimentados líderes del PV no hubieran intercambiado números celulares y correos electrónicos, o que los hubieran perdido. No de otra manera se entiende que algunos de sus líderes, prominentes ex alcaldes, se envíen mensajes entre sí a través de las entrevistas que conceden a medios, como ha ocurrido con Mockus, Fajardo y Peñalosa en los últimos días. ¿O estará fallando la confianza, una de las claves verdes?
Hace décadas que Colombia busca construir opciones políticas alternativas modernas. Movimientos que den espacio a la diversidad de las regiones, que incluyan propuestas de inserción productiva y creativa en el mundo contemporáneo, que hagan del conocimiento la primera fuente de creación de valor. Que promuevan el respeto por la vida, los recursos públicos y las opiniones de los demás.
Nuevo Liberalismo, Unión Patriótica, Alianza Democrática, Polo Democrático y, ahora, el Partido Verde, han sido algunos de los intentos de los últimos 25 años de superar el síndrome del bipartidismo. La Unión Patriótica fue exterminada y alternativas importantes de hoy, como el Polo y los verdes, parecen encaminarse al barranco por voluntad propia.
Sin entrar a examinar las causas, resulta increíble que el candidato oficial a la Presidencia de la República en representación del Polo en 2010 esté hoy por fuera de éste, como increíble es que las alusiones al desempeño en Bogotá sean respondidas con el argumento de la conspiración de la derecha, en vez de aprovechar la oportunidad para examinarse y mejorar.
Los resultados para Congreso en 2010 sorprendieron a los mismos Verdes y la oleada de apoyo al candidato presidencial, al país. La experiencia y el capital político que aportan Mockus, Garzón, Peñalosa, Londoño, Fajardo y otros dirigentes son incalculables… siempre y cuando trabajen juntos, construyendo sólidas bases políticas en todas las regiones.
Pero no ser flor de un día no sólo requiere de líderes. Se necesitan los votos. Y una visión de Colombia que atienda sus complejidades y, por supuesto, propuestas de gobierno en los ordenes nacional y regional. La visión nacional debe complementarse con las propuestas de los verdes en Bogotá, Medellín, Ragonvalia, Jagua de Ibirico o Puerto Nariño.
Con tanto talento junto, quizá se dé un paso de gigante con que sólo se reúnan con más frecuencia, diriman diferencias en casa, establezcan reglas claras de juego de cara a las elecciones de 2011, acuerden la política de alianzas, le cuenten a sus seguidores la hoja de ruta y se dispongan a trabajar sin descanso en el proceso electoral, el más competido en muchos años. Otros ya madrugaron. Lucho, gran armador de proyectos, ¿qué dirá?