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La paz: verdadera oportunidad

05 de septiembre de 2016 - 09:00 p. m.

En menos de cuatro semanas tendrá lugar el plebiscito por la paz. Una amplia mayoría de ciudadanos votaremos Sí.

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Seguir en lo mismo, el conflicto armado, es más fácil que la empresa de unir esfuerzos para pensar y construir un país con nuevas perspectivas en un marco de respeto recíproco.

Más de cinco décadas de plomo, sin incluir los desplazamientos forzados y los asesinatos de lo que fue la violencia de finales de los 40, los 50 y parte de los 60, son suficientes. “Guerra de baja intensidad”, como se llamaba, de consecuencias terribles para millones en algunas regiones y, en apariencia, inofensiva para otros tantos que creen que el tema les es ajeno.

No se sabe cuántos niños y niñas hay en la guerrilla, cuántos se volvieron adultos en estos 52 años de reclutamiento continuo que engrosaron las filas de las Farc sin opciones diferentes. Sólo pensar en la posibilidad real de que no habrá más niños forzados a empuñar y utilizar armas es una razón suficiente para el Sí. ¿Por qué no pueden dedicarse a lo que deben hacer los niños, ir a la escuela, pensar que Colombia le puede apostar a la educación de buena calidad en campos y ciudades?

Los soldados, policías y miembros de la Fuerza Pública: miles de víctimas de las minas antipersonales, de los combates, desmembrados, ciegos, sordos. No hay ninguna cohorte de oficiales graduados en las distintas escuelas que carezca de muertos por el conflicto. Que se acabe esa locura: suficiente razón para votar Sí.

Las cifras del Centro de Memoria Histórica hablan de 220.000 personas asesinadas, casi diez Armeros auto-infligidos , 25.000 desaparecidas, 4,7 millones de desplazadas entre 1958 y 2012. Horror suficiente que se puede parar.

Es más fácil seguir en lo mismo. La inercia siempre es cómoda, especialmente en un país en el que nos cuesta gran trabajo convivir en paz, en el que agredirnos nos resulta mas atractivo que respetarnos.

Lo difícil, también lo más promisorio, es lo que podría venir del día después del plebiscito en adelante. Vernos de manera diferente, iniciando procesos de innovación social, política y cultural. Colombia como verdadera sociedad del conocimiento, productiva, respetuosa, democrática, solidaria.

Sé que algunos partidarios del No tienen argumentos relacionados con la impunidad y la participación en política de las futuras ex-Farc. Sólo puedo decir que confíen en que los términos del acuerdo son los mejores posibles. Que los negociadores, de lado y lado, dedicaron años para obtener el mejor resultado. Que allí estuvieron personas como Humberto de la Calle y el general Jorge Enrique Mora, merecedores de toda la credibilidad. La ciudadanía sabrá ponderar el discurso de las ex-Farc en el escenario electoral.

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Que la palabra y el encadenamiento de argumentos le gane al ruido de fusiles, que nos permita discernir en clave de paz y acalle el deseo de dirimir con violencia, nuestras diferencias.

Sí a la Paz Querida.

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