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Polarización y negocios: sí a la paz

05 de mayo de 2014 - 09:48 p. m.

Opinión polarizada: elecciones presidenciales, Alcaldía en Bogotá, La Habana. Por lo que se dice y escribe, por el tono, caemos en la trampa de considerar que las diferencias son de corte ideológico. ¡Ojalá!

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Más allá de la sincera furia y preocupación de muchos en torno al proceso de La Habana, hay también poderosos intereses, políticos y económicos, entre legales y oscuros, amparados detrás de la ideología.

Si no fuera por la carga de agresividad, darían risa los epítetos de “Camarada Santos” o de presidente promotor del castro-chavismo. Son sólo algunos de los más suaves calificativos utilizados en las redes sociales en contra de la reelección del presidente, un hombre de centro derecha.

En el terreno de los detractores de las negociaciones de paz, no resulta fácil esperar, al menos en el corto plazo, que, quienes han sido víctimas de actos de barbarie de parte de la guerrilla acepten que unos señores cambien su camuflado por curules, sin purgar cárcel.

Otros opositores creen que, en contra de la evidencia de décadas, basta algo más de esfuerzo militar (incluyendo la lucha contra los brazos “legales”) para acabar, de una vez por todas, con el terrorismo.

Más allá de estos velos hay, sin embargo, otros que no son ideológicos. Sectores que se amparan en la aparente disputa ideológica para usufructuar una situación que, simplemente, les genera réditos importantes.

Como marco general, sería razonable, que un proceso de paz se asocie con reducir, gradualmente, el presupuesto de Defensa de un 5.5% a un 3% del PIB y utilizar la diferencia en inversión social. Esos 2.5 puntos equivalen a más de US $ 9 mil millones, cifra superior a la suma del presupuesto total de Bogotá, el del Sena y el del Bienestar Familiar.

Es demasiado dinero en contratos alrededor de la defensa. Aunque dentro de los beneficiarios se encuentran proveedores de todo tipo (desde alimentos y uniformes hasta equipos, armamento y servicios de mantenimiento), a quienes les conviene que la guerra siga, se puede afirmar que una masa importante de tales contratos transcurre dentro del marco de la ley.

La mayoría inmensa de la fuerza pública es honesta. No obstante, ¿se recuerda al coronel González del Río? Provisión ilegal de repuestos para equipo militar, sobrefacturados, con la colaboración de personal oficial. Venta ilegal de armas a grupos paramilitares. Acusaciones anteriores de falsos positivos.

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Noticias Uno sacó antenoche la historia del Coronel (r) Julio César Prieto, que combatió organizaciones paramilitares en Santander. “En la medida en que las fui enfrentando, me di cuenta del grado de corrupción y de penetración de que había sido objeto la institución militar”.

Es claro que, en algunos segmentos, no se trata de ideología sino de delincuencia.

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También que el retorno social y económico de la paz es superior a las rentas que otros intereses pudieran dejar de percibir si se acaba la absurda guerra en Colombia.

 

 

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