Los recientes eventos alrededor de Colciencias y los resultados de las pruebas PISA forman parte de lo mismo: el profundo desinterés por la calidad de la educación y la inversión en ciencia y tecnología.
En el caso de Colciencias, el tema va más allá del presupuesto y de si la directora saliente fue políticamente incorrecta al referirse a los recortes. La idea del conocimiento como base para la creación de riqueza no pegó en estas latitudes. No figura en el repertorio de los gremios empresariales, no está en la agenda de los legisladores y es un tema de tercera categoría para los gobernantes. Durante la pasada campaña, con excepción de algunos lugares comunes, nadie se tomó la molestia de hablar en serio de tales temas.
Cuando se anuncian resultados PISA, los colombianos tenemos que estar preparados para las malas noticias. De manera sistemática, trátese de la evaluación en ciencias, matemáticas y lectura, la de destrezas financieras, recientemente conocida, o de la de aptitudes digitales (publicados en 2012, en la que el país ocupó el último lugar), Colombia se raja de forma monumental.
Lo que sorprende son los relatos de los funcionarios. Parecería que el país debía estar agradecido por los pasos de gigante que se están dando para mejorar; o disculparles, ya que otros gobiernos son los responsables.
Un argumento oficial que se ha esgrimido en estos días es del siguiente tenor: Sí, estamos mal… Lo que ocurre es que al participar en las pruebas PISA nos estamos midiendo con los más fuertes en educación, con los países más avanzados del planeta, con los de la OECD…
Hace años que Colombia pertenece, según el Banco Mundial, a los países de ingreso medio alto. A esa categoría pertenecen países que han tomado parte en las pruebas de ciencias, matemáticas y lectura de PISA. No son, pues, de la clase “alta” Costa Rica, Chile, Croacia, Bulgaria, Turquía ni Letonia. Todos, sin excepción, nos dieron sopa y seco en las PISA generales.
Hay algunos rasgos comunes en esos países de nuestra categoría de ingreso: la distribución del ingreso es más equitativa; invierten, de lejos, más en investigación y desarrollo; exportan mayor proporción de bienes de alta tecnología, incluyendo TIC; le llevan a Colombia enormes ventajas en el acceso a internet que tienen colegios y escuelas (según el Foro Económico Mundial, Colombia ocupa el puesto 82 y los países mencionados están ubicados entre los puestos 27 y 63).
El que la saca del estadio es Vietnam, país sacudido por más de 100 años de guerra contra franceses y norteamericanos. Con un ingreso per cápita de US $ 1.520 (Colombia: US $ 7.855), los chicos vietnamitas obtuvieron, entre 65 países, el 8º puesto en ciencias, el 17º en matemáticas y el 19º en lectura (Colombia: puestos 60, 62, 57). El 14% de las exportaciones de Vietnam son consideradas de alta tecnología; ocupa el puesto 41 en acceso a internet en las escuelas. Y es un país muy pobre al lado de Colombia.