QUIENES ESTÁN ALREDEDOR DE LOS cuarenta y más, lo saben o deberían saberlo. A los menores, especialmente de 25, no les consta directamente, porque no habían hecho la primera comunión cuando el candidato verde tuvo mando en el sector público por primera vez.
Las experiencias de Antanas Mockus como dirigente en la administración pública son, básicamente, tres: como rector de la Universidad Nacional y dos veces como alcalde de Bogotá, el segundo cargo público en el país. En las tres Mockus demostró contar con objetivos claros y estrategias para cumplirlos. Su éxito se debe, además, a que supo contar con formidables equipos.
En la universidad, logró impulsar una profunda reforma en la que debe destacarse el tema de la calidad. A partir de los cambios propiciados por Antanas, los profesores de tiempo completo podían acumular puntos sólo si investigaban y publicaban más, estudiaban más y asesoraban más a sus estudiantes. La reforma mockusiana se convirtió en norma nacional.
Algunos de los logros del paso por la Alcaldía tienen nombre propio: dramática reducción de la tasa de homicidios por la vía de una novedosa política de seguridad ciudadana complementada con la de cultura, que propicia la necesidad de hacer concordar ley, moral y cultura; capitalización exitosa de la Empresa de Energía, continuación del proyecto Transmilenio, finanzas sanas manejadas por impecables secretarios de Hacienda…
Hoy hay una diferencia notable respecto al entorno de Antanas y su éxito en el pasado. Son Sergio Fajardo y los tenores. Fajardo, un alcalde de primer orden en la capital paisa, que cuando terminó su gestión contaba con una imagen positiva superior al 85%. En cuanto a los de Bogotá, Peñalosa y Lucho hicieron suyo el lema de “construir sobre lo construido”. Nadie como ellos ha reconocido, por ejemplo, el enorme valor de la reforma impulsada por Jaime Castro. Todos, con sello propio, contribuyeron al desarrollo de Bogotá respetando los logros de sus antecesores. Sea Transmilenio y el concepto aplicado del espacio público, sean los colegios públicos para niños bogotanos de bajos ingresos, que no les envidian nada a los mejores bilingües, sea que miles de bogotanos hayan salvado sus vidas gracias a la reducción de la tasa de homicidios, el grupo dirigente de los verdes es garantía de visión estratégica, principios y eficacia en la ejecución.
Valga lo anterior para decir que “construir sobre lo construido” significa hoy, para los verdes, el respeto a la política de seguridad y demás logros de la administración saliente. El programa verde es el de desarrollo social y económico en el contexto del respeto a la ley; por lo tanto, a las reglas de juego con empresarios e inversionistas y en nuestras relaciones internacionales.
La propuesta verde tiene como complemento la legalidad democrática, un poderoso programa de desarrollo basado en los contenidos contemporáneos de toda nación que quiera lograr el bienestar, la equidad y mejores oportunidades en la sociedad del conocimiento: la educación articulada a la ciencia y la tecnología para que la sociedad y las empresas sean más innovadoras y competitivas; al emprendimiento, para que surja una nueva generación de empresas y como medio para generar oportunidades a los jóvenes.
Comienza una era de esperanza.