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Bendición del rey David

22 de noviembre de 2008 - 12:02 a. m.

NI CAPTURADO DAVID MURCIA GUZmán, el delincuente que con el sórdido negocio de las pirámides ha puesto al país en vilo y en entredicho al Gobierno, el escándalo parece tener fin.

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Y lo peor es que todo siga confuso aun después de la ridícula rueda de prensa pedagógica convocada por Uribe, dizque para explicar el fraude de las pirámides. Daba grima ver al exitoso mandatario de los consejos comunales acorralado, no por los entrevistadores, sino por el peso aplastante de sus propias faltas, y en compañía de un séquito mediocre: Valencia Cossio, incapaz de decir ni mu; Óscar Iván Zuluaga, barruntando tesis bobaliconas, pero omitiendo hablar de su renuncia, que sería lo único digno de su parte; el fiscal Iguarán, rememorando sus épocas de discreto viceministro.

En efecto, el ensayo pedagógico palaciego, ni informó, ni enseñó nada. Nadie insistió en averiguar por las visitas de Murcia a la “Casa de Nari” cuando ya se sabía quién era. Por el contrario, quedaron inquietudes grandes. Veámoslo.

El referendo reeleccionista, quién lo creyera, está muy cerca de DMG, porque esta empresa tiene imborrables vínculos con la firma que transportó y custodió las firmas de los ciudadanos. Luis Guillermo Giraldo minimizó el “detallito” con el argumento de que la transportadora no cobró suma alguna por ese servicio. Peor el remedio que la enfermedad, porque ya sabemos cómo y a través de qué medios se pagan tales favorcitos “gratuitos”. Antes fueron Yidis y Teodolindo, ahora es una compañía captadora ilegal que el Gobierno apenas cuestionó al derrumbarse.

Tampoco se entiende que Bernardo Moreno, el poder detrás del trono, ahora diga que previno a su primo, Daniel Ángel —Dany, como lo tratan en la intimidad los empresarios Tomás y Jerónimo Uribe, sus grandes camaradas también de rumbas,  una que otra registrada en la revista Jet Set—, hoy prisionero, para que no se inmiscuyera con DMG, pero que no hubiese abierto su boca en el alto gobierno para prevenir el desastre que se avecinaba. ¡Pobre este otro primer primo! Todos sabían en qué se metía y con quiénes andaba, pero nadie en el régimen más popular de la historia detuvo la máquina devoradora del dinero fácil.

Y del fiscal Iguarán mucho para preguntar. Inicialmente sostuvo que no existían pruebas para enjuiciar a DMG, pero después supimos que las autoridades tienen 2.500 grabaciones de conversaciones de Murcia y los suyos. Raro que una Fiscalía que durante tanto tiempo acopió evidencias de un delito y de sus autores o cómplices, sólo se hiciese sentir cuando ya todo era inevitable.

Y a todas estas, caricaturesca la actuación del joven abogado Abelardo de la Espriella, quien de la arrogancia pasó a la renuncia, con la excusa inverosímil de que nada sabía. Pero eso sí, reconoció que le pagaron en efectivo, como es de esperar que él lo haya hecho al pagar sus impuestos. Oportunismo perverso, igual al de Juan Manuel Santos, que pasó agachado mientras la espuma subía, pero cobró con ruido el “positivo” de la captura de Murcia, que se logró gracias a las buenas relaciones del general Naranjo.

Mientras tanto, miles de incautos codiciosos, por lo general gentes humildes, han quedado abandonados a su precaria suerte. Ojalá el proceso judicial, que apenas se inicia, identifique plenamente la compleja corruptela de este falso rey David, cuya única bendición parece ser la de que con su merecida caída se inició el declive de ese otro soberano de barro, el mismo que a pesar del descalabro todavía aspira a reelegirse. ¡Así sea!

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Adenda. Sería lindo ahora un Consejo Comunal de Uribe en Putumayo.

notasdebuhardilla@hotmail.com

 

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