CALIFICAR COMO UNA TRAMPA AL Gobierno la conjura del DAS contra Petro, como lo hizo Uribe, es un acto cómplice y cínico. ¡Genial!, de victimarios a víctimas.
Ahora sólo falta que conviertan en trampas la caída del “buen muchacho” Jorge Noguera, por hechos gravísimos que aún siguen en la impunidad; o la del general Castro, director de la Policía, no propiamente por haberse jubilado sino por espionaje telefónico, para sólo mencionar dos de los muchos ejemplos.
No es coincidencia que en el mismo mes de agosto, mientras un veterano funcionario del DAS pedía a los directores seccionales que buscaran información de Petro sobre sus “contactos con personas que se presten como testigos para atestiguar contra el Gobierno”, en la “Casa de Nari” estuvieran recibiendo a un testigo interesado en denunciar al senador del Polo, por un supuesto delito.
Sí, en respuesta a un derecho de petición fui informado de un hecho que es útil divulgar ahora. El 10 de agosto Sergio Tovar Pulido curiosamente se presentó en el palacio presidencial, con el propósito de denunciar a Petro supuestamente por ofrecer dádivas a unos testigos para que declararan contra dirigentes vinculados con la parapolítica. El general Flavio Eduardo Buitrago Delgadillo, jefe de Seguridad de Uribe —protegido del tristemente célebre general Mauricio Santoyo—, instruyó al “espontáneo” para que denunciara a Petro en la Fiscalía (?), lo cual hizo dos días después.
Es raro que el 10 de agosto un desconocido llegara a la casa presidencial para denunciar justamente al senador respecto del cual unilateralmente el DAS también investiga, dizque para establecer sus contactos con testigos que tengan algo que contar de este Gobierno. ¿Trampa?
Si los testigos contra Petro están apareciendo en la Casa de Nariño, alguien desde ese lugar tuvo que invitarlos. Y es allí donde toma sentido que la campaña siniestra contra Petro no puede obedecer a un hecho aislado o a un embuste, sino a una estrategia oficial que ha desnudado y puesto en vilo la seguridad democrática.
De ese siniestro proyecto de aniquilamiento de opositores y críticos participan funcionarios de muy alto nivel. Aunque le creo a la saliente directora del DAS, cuando afirma que ella no dio la orden de perseguir a Petro, es obvio que si los hombres del Presidente andan en las que andan para encarcelar a Petro y darle gusto a su jefe, no es verosímil la coartada de que su subalterno actuó solo.
Bernardo Moreno, secretario de la Presidencia, ¿puede asegurar que no tiene nada que ver en lo del DAS contra Petro? Valdría la pena que se pronunciara, como también que el insubsistente funcionario del DAS que firmó el malhadado memorando, le pusiera la cara al país.
Ahora sólo falta que a los falsos positivos se unan las trampas falsas. Me resisto a creer que tengamos que esperar a que, como en el caso de los disparos de la Policía contra los indígenas, un medio extranjero nos cuente la verdad. Ojalá el procurador Maya sancione a los verdaderos responsables. La trampa está adentro.
Por lo pronto, preparémonos para más ardides mediáticos, al estilo de Juan Manuel Santos, como el que lanzó con el cuento del tiro en la mano de Alfonso Cano, que aunque no cogió fuerza sí soltó precisamente el día en el que el Gobierno ardía en escándalos. Esas sí son trampas y de qué tamaño.
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Adenda. ¿Quiénes serán los poderosos y millonarios señoritos que están comprando cuantiosos fundos en la sabana de Bogotá, concretamente en las inmediaciones de Mosquera, ubicados en el área de influencia de la futura zona franca que allá operará?