El general del ejército, Eduardo Zapateiro, llegó en helicóptero a El Tarra, Norte de Santander, demoró 20 minutos y luego dijo que el paro armado era un pretexto “para que el Eln sacara droga hacia Venezuela”. La prensa, triunfal, dice: “hasta el pleno corazón del Catatumbo, viajó el general Zapateiro”. Eso no es cierto. ¿Cuál droga iba a sacar el Eln hacia Venezuela? ¿La que decomisaron al embajador de Uruguay? La droga tiene un paso fluido hacia Venezuela con paro armado o sin paro, desde tiempos inmemoriales, y allí nunca hay presencia del Estado.
Tampoco es cierto que haya llegado al corazón del Catatumbo. Solo hizo una visita protocolaria de 20 minutos porque los mosquitos le incomodaron.
-El general se metió solo en su propio laberinto refrigerado.
Hace una semana lloraba la muerte del más sanguinario de los sicarios del narcotraficante Pablo Escobar: “hoy ha muerto un colombiano”, dijo. Y ahora dice que va hacer presencia para que la droga no salga hacia Venezuela. Son declaraciones para la prensa, saludos a la bandera. El Catatumbo lo componen más de 33 mil hectáreas de coca. ¿Por dónde entran los precursores? Es imposible el ingreso de los químicos sin la ayuda de la fuerza pública. Si el general dice que impedirá que la droga salga hacia Venezuela es porque conoce las rutas del narcotráfico, ¿y, entonces?
Aquí hay mucha improvisación, mucho helicóptero oficial, mucha prensa que cubre dos días de visitas gubernamentales y luego todo vuelve a la normalidad, o sea, a la guerra. Lo normal es la guerra. Dijo el general Diego Villegas:
-“Si toca sicariar, sicariamos; si nos toca aliarnos con los ‘Pelusos’, nos vamos a aliar”.
Porque al Catatumbo nadie le para bolas. Los políticos en campaña vienen y se toman la foto y no les importa la vida de esos muchachos que crecen raspando hojas de coca porque es más rentable que sembrar café. Lo de la droga, general Zapateiro, es lo de menos. Aquí hay secuestros, descuartizamientos, extorsiones, asesinatos, gente que aparece en bolsas plásticas a la orilla del camino. ¿Por qué no investiga la presencia del cartel de Sinaloa en esta zona da frontera?
¿Por qué no pregunta por Bryan, el descuartizador? ¿Por qué le dicen a los de la Sijín, sijenetos?
La irresponsabilidad, la improvisación cobra vidas humanas. El paro armado es un error político del Eln que busca un espacio en la agenda de gobierno. El paro solo le sirve al gobierno para reforzar su política de represión en esta zona de frontera. Pero que venga un general liviano, maxfactorizado, a meternos de cabeza en su propio laberinto de guerra que libra a distancia también es una forma de violencia institucional. Se preguntará el lector, ¿Y por qué tan duro contra el Estado? Porque si hay Estado no hay Eln.