Todo comenzó por culpa de un tuit de mi amiga manizaleña Ana María Mesa, resentida porque le habían criticado el uso de la palabra «fumarola» al referirse a la del Nevado del Ruiz.
Le escribí copiándole la definición de fumarola en el diccionario de la RALE, donde aparece en primer lugar como «Emisión de gases y vapores procedentes de un conducto volcánico o de un flujo de lava», y en segundo lugar como «Grieta de la tierra por donde salen gases sulfurosos o vapores de agua cargados de algunas otras sustancias». Evidentemente, quien le reprochó el uso de fumarola debía ser un purista cuya edición del diccionario era la 20ª, de 1984, donde sólo figura la segunda acepción.
Amén de ello compuse varios tuits que fueron publicados en días sucesivos: El purista es alguien que encierra su carro en un carrero, no en un garaje. El purista es alguien que no calza tenis, sino borceguíes. El purista es alguien a quien desde niño le gustó el balompié, jamás el fútbol. En ellos la ironía apuntaba al hecho de que un purista se pasa la vida usando neologismos, y hasta barbarismos, sin apercibirse de ello, es decir, demostrando de ese modo la miopía, si es que no ceguera, que es el purismo.
E igual que siempre mi gran argumento contra el mismo son las palabras castellanas que se usan en inglés como si fueran anglas de toda la vida. Vaya acá una relación para nada exhaustiva : alpaca, amigo, Armada, auto de fe, bolero, Brigadas Internacionales, burrito, caimán, caldera (en los volcanes), Celestina, El Cid, coca, compañero, cóndor, conga, Conquista, contras, corral, coyote, cumbia, chacona, Che, chili con carne, chihuahua (=la raza canina), chiquita, donjuán, donquijote, El Dorado, fiesta, filipino, flamenco, gaucho, gazpacho, gorila (=guardaespaldas), Grande (en el sentido de persona de alcurnia noble), guanaco, guerrilla, guerrillero, hispano, indio, Inquisición, jaguar, jerez (pese a fonetizaciones tan vomitivas como «sherry» o «xérès»), Junta, la ola, latino, lazo (en la variante “lasso”), llama (=el animal andino), machete, macho, mambo, manatí, mañana, maracas, mariachi, marihuana, matador, mate, merengue, mescal, negro, ole (u olé), paella, pampa, pasodoble, poncho, puma, rancho, rioja, rodeo, rumba, salsa, sanfermines, señor, taco, tango, tapas, telenovela, tequila, torero, tornado, tortilla, vicuña, Zorro…
¿Se imaginan al purista gringo que invitase a su pareja a bailar un “sugarplum” sólo porque la palabra “merengue” no es anglosajona? ¿O que acudiera a un “horse fight” porque “rodeo” le güele a latinoamericanismo? ¡Puristas! Lo que es por mí, que se mueran todos de una hernia en la sintaxis.