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Filipinas, 500 años

18 de marzo de 2021 - 08:31 p. m.

El pasado martes 16 se conmemoraron los 500 años del descubrimiento, en el océano Pacífico, de las islas Filipinas por Fernão de Magalhães (en castellano Fernando de Magallanes), navegante portugués al servicio del rey de España, quien, 42 días más tarde, perdería la vida en Mactán, combatiendo contra una tribu de la isla de Cebú.

sta imagen fue tomada en Manila, Filipinas.
Foto: Agencia EFE
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Actualmente, poco o nada resta del Imperio y del español en las Filipinas. Hace medio siglo se publicaba una revista llamada El Dividendazo, especializada en información sobre el juego de pelota que los vascos aclimataron en las islas, de donde salieron algunos pelotaris famosos. Asimismo, en la universidad los libros de estudio seguían estando en la lengua de Castilla, y en el tagalo, el idioma oficial del país, quedan rezagos del español tan curiosos como “camisadentro” (camiseta) y “camisafuera” (la camisa propiamente dicha). El académico Miguel Sáenz, traductor justamente famoso de Grass, Thomas Bernhard, Faulkner y Salman Rushdie, a quien debo la mayor parte de los datos que van adelante, me contó que una vez en Manila asistió a una función de teatro en tagalo donde de repente uno de los personajes soltaba un “¡coño, qué barbaridá!” de rigurosa estirpe hispana. Y que la cerveza San Miguel es filipina por su nacimiento, así como que los filipinos cargan con la rémora de no saber pronunciar la f.

También me contó que buscó libros de los escritos en español por José Rizal, el héroe de

la independencia del archipiélago, y no encontró uno solo. Que yo sepa, la única edición existente de su gran novela Noli me tangere fue publicada por la Biblioteca Ayacucho, en Caracas. Dicho sea de paso, en la calle principal de Heidelberg, una zona peatonal, hay una placa recordando que Rizal ejerció allí como oftalmólogo.

El asesinato legal de Rizal, fusilado el 30 de diciembre de 1896, pese a la petición de indulgencia de Pi i Margall denegada por Cánovas del Castillo, es una de las páginas más ignominiosas de la historia de España y explicaría por sí solo que el idioma español no se hable hoy en el archipiélago. El 8 de agosto de 1897, Cánovas murió asesinado a tiros por un anarquista en un balneario vasco. Y el 10 de diciembre de 1898, por el Tratado de París, como consecuencia de haberse enfrentado neciamente a un enemigo menospreciado, nada menos que los Estados Unidos, España perdió los jirones que le quedaban del Imperio donde nunca se ponía el sol, tanto en el Caribe como en ese océano que Magallanes llamó Pacífico porque tuvo la increíble suerte de atravesarlo sin padecer una sola tormenta. El tiro de gracia a Rizal terminó saliéndoles por la culata a los políticos españoles. Casi dos años más tarde.

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