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Notas a piede página

26 de septiembre de 2013 - 05:42 p. m.

Confieso que adoro las notas a pie de página, y que una de ellas despertó mi pasión inextinguible por los misterios de la traducción.

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Fue leyendo Buddenbrooks, de Thomas Mann, allá por 1957, donde encontré la frase “Tres o cuatro amiguitas tiran del cordón de la campanilla con todas sus fuerzas, y cuando aparece la vieja, Tony pregunta con simulada afabilidad si viven allí el señor y la señora Spucknapf, y luego echan a correr con gran alboroto”. Me pregunté por qué, y la curiosidad me hizo consultar un diccionario bilingüe, gracias al que supe que Spucknapf en alemán significa “escupidera”. Con lo cual logré entender aquella estúpida y cruel broma infantil.

Pero sólo dos páginas más allá Thomas Mann me contó que “el Pastor Hirt consideraba el colmo de la felicidad la coincidencia entre su profesión y su nombre”. Y el traiductor se consideró obligado a añadir aquí una nota a pie de página explicando que Hirt en alemán significa “pastor”. Es decir, el traiductor nos “aclara” una frase de donde claramente se deduce que Hirt en alemán significa pastor, pero dos páginas antes, donde sin saber alemán nada permite adivinar la razón por la que unas niñas echan a correr alborotadas luego de preguntarle a una viejita si allí vive el matrimonio Spucknapf, ese mismo traiductor no nos aclaró nada. ¡Pues qué bien!

Así nació mi pasión por la trujamanería, y mi amor casi erótico a las notas a pie de página. De las que sólo les voy a ofrecer tres botones de muestra.

1. En la edición española de César y Cleopatra de Bernard Shaw, al comienzo del acto III una nota nos advierte: “En el estreno de Berlín se omitió este tercer acto”. Es casi una invitación a saltarnos su lectura, a que no queramos ser más listos que los sabios berlineses que suprimieron un acto completo al poner (perdón: colocar) en escena esa obra.

2. En una edición mexicana de las Tradiciones peruanas, de Ricardo Palma, al pie de la frase “Creo que una nube de zancudos es capaz de acabar con la paciencia de un santo, aunque sea más cachazudo que Job”, una nota nos explica que “cachazudo” es el “nombre vulgar que se da en Cuba y México a una oruga que por la noche roe las plantas de tabaco”.

Y 3, que le debo a mi buen amigo Guillermo Angulo, en la Orquidiócesis de Tegualda: en el canto 21 del Inferno, de la Comedia, Dante nos informa del uso diabólico de una función natural del cuerpo, la flatulencia: “Ed elli avea del cul fatto trombetta (y él había del culo hecho trompeta)”. Pero Arturo Cuyas de la Vega traduce así: “y él, a falta de trompeta, imitó su sonido con el culo (10)”. Y la nota (10) a pie de página es ejemplar: “Se tiró un pedo”. ¡EspectaCULAR!

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