El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

“Shangri–La”

07 de julio de 2016 - 09:00 p. m.

Descubrí en una biblia de los cinéfilos nada menos que 18 páginas de densa prosa dedicadas a los cambios de título de las películas.

PUBLICIDAD

Desde que se planifican hasta que las termina viendo el público, y lo más notable de todo: si su estreno tiene lugar en Estados Unidos o en Inglaterra, dos países que teóricamente (¡aunque muy teóricamente!) hablan el mismo idioma.

Así, una peli americana titulada Lincoln en Illinois se proyecta en Inglaterra bajo el título El espíritu del pueblo: ¿cómo puede esperarse de esos isleños medio robinsones que sepan quién fue Lincoln ni dónde queda Illinois? Y muy puesto en razón, por razones de decencia idiomática, es que el filme que en Hollywood se titulaba The Petty Girl (La muchacha insignificante) se estrenase en Londres como La muchacha del año, y eso es porque petty en el norte de Inglaterra significa inodoro… pero no como adjetivo ¡¡sino como sustantivo!!

También se explica que en la nación que derrotó a Napoleón, un producto made in USA titulado Conquista circulase con el nombre de una de sus amantes: María Walewska. Pero ¿por qué la formidable cinta América, América, de Elia Kazan, debió llamarse en Gran Bretaña La sonrisa anatolia? Sencillamente porque los ingleses dizque recelan de cualquier propaganda yanqui, hasta en algo en apariencia tan inocente como el título de un filme.

Pero crucemos el charco. Una película inglesa, Sabotaje, en Estados Unidos mereció el honor de figurar en cartelera como Una mujer sola. ¿Por qué? Porque los expertos en marketing saben que la palabra «mujer» llama mucho la atención en un título. De otra parte, si en Inglaterra bautizan una película Teherán, sus primos allende el Atlántico no vacilan en rebautizarla como El complot para asesinar a Roosevelt. Del mismo modo, lo que para los ingleses ingresó en la Historia como La batalla del Río de la Plata, en Estados Unidos se conocerá como La persecución del Graf Spee.

Lo más políticamente comprometido que pude registrar es el cambio del título Horizontes perdidos, basada en la novela de James Hilton, por este otro: Shangri–La . Columbia reaccionó así en 1942 a la respuesta de Roosevelt cuando un periodista le preguntó desde dónde se iba a bombardear Tokio. Sibilinamente, Roosevelt contestó refiriéndose a esa región mágica donde transcurre la novela: Desde Shangri–La.

A la luz de todo este travestismo, ¿qué nos impide pensar que alguna vez en Estados Unidos o en Inglaterra se estrene una película titulada El arte de dirigir un asunto por uno de los moluscos testáceos de la clase de los gasterópodos, esa obra maestra de Sergio Cabrera que se titula lisa y llanamente La estrategia del caracol?

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias