La ocasión en que Álvaro Uribe visitó en campaña presidencial, el mismo día los municipios de Granada y Puerto López en el Meta durante el año 2001, presentó un mensaje idéntico en ambas poblaciones: “Díganle a los violentos, que conmigo pueden tener el mejor o el peor de los gobiernos, el mejor para negociar seriamente y cumplir o el peor para derrotarlos”. Con el Presidente se pueden tener desacuerdos pero no incertidumbres con aquello que afirma.
Para la época de las visitas, la situación era crítica, el departamento se debatía entre las agresiones de la guerrilla las cuales se gestaban dentro de la Zona de Distensión y la soberbia paramilitar que ejercía su patibularia influencia con impunidad, todo ello alimentado permanentemente por el narcotráfico.
La principal o esencial responsabilidad de un Estado es la seguridad, pues éste se concibe como respuesta a la necesidad de que derechos de los individuos como la vida, la libertad, la propiedad y la paz no puedan ser vulnerados por los actos de otros. Todo ello fue base de la reflexión que sustenta la existencia del ordenamiento que ha dado forma a nuestra Nación y que aun cuando fue inferida por los pensadores clásicos hace varios siglos hoy tiene plena vigencia.
Si hoy nos asombra la visibilización nacional del actuar delictivo es por que se alcanzó la capacidad real de llamar, perseguir, capturar o dar de baja, presentar ante los jueces, juzgar, condenar a los criminales e impedir que sigan haciendo daño a otros. Esta es la principal evidencia de que tenemos unas Instituciones fuertes y sólidas, capaces de soportar embates y aún así avanzar en la regresión de la monstruosas capacidad de los aparatos criminales que se han enseñoreado sin obstáculo en todas las regiones del país.
La presencia de cuarenta mil colombianos en la Ley de Justicia y Paz es medida de su éxito y la salida de trece no es evidencia de su fracaso; ahora tenemos la certeza que nuestro Estado capaz de aplicar los recursos legales necesarios, incluida la Extradición, para impedir que los criminales sigan haciendo daño y que además consigue salvar la vida de no menos de 60.000 compatriotas que habrían perecido de seguir las cosas como estaban cuando el hoy Presidente sentenció en el Meta a los violentos a dejar de delinquir o a ser derrotados por el Estado.
Asociación Opción Meta