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Iracá o la incoherencia

16 de noviembre de 2008 - 02:49 p. m.

La coherencia es una propiedad que en el ámbito político propende por la construcción de una visión o desarrollo de gestión unitaria en donde las partes corresponden o giran alrededor de una sola idea o propuesta central; por ello proponer unir una sociedad, es decir construir coherencia, siempre será una propuesta popular, a pesar que en lo público suele suceder que una cosa es el decir y otra el hacer.

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Primero fue la oferta del Ministerio de Minas para que, en respuesta a la invocada defensa de lo publico desde lo regional, entes territoriales como la gobernación del Meta pudiera adquirir, con privilegio, las acciones que la nación tiene en su electrificadora; la respuesta a ello pareció expresar que está bien lo de lo “publico” pero con dinero del bolsillo nacional antes que del local. Ni mas faltaba ir a reducir la capacidad de gasto adquiriendo unas acciones a las que difícilmente se les puede sacar tanta “sustancia” como la contratación.

Luego fue Carimagua, que ante el anuncio del Ministerio de Agricultura de entregarla a unos empresarios palmeros, se presentó airada protesta regional para reivindicar los derechos de los desplazados, aduciendo la imposibilidad moral de priorizar a los particulares, existiendo tamaña necesidad social.

Pero a la hora de defender lo público sobre los bienes que se gobierna, la cosa es a otro precio, allí si no hay filosofía que valga y de un solo tajo se tramita e induce autorización para salir de quince bienes sin que les tiemble una sola “mota”. El proyecto Iracá fue concebido para desarrollarse en el total del área disponible con una parte menor dedicada a las aulas de clase y en el terreno restante, un poco más de mil hectáreas, establecer los desarrollos agropecuarios. En el llano cualquier productor sabe que este es apenas el tamaño necesario para implementar un buen proyecto, más aun si lo que se pretende es cumplir con función demostrativa más que una netamente productiva. Pretender vender la mitad del predio es garantizar, a lo mucho, otro “Internadito”.

Cuenta la historia Muisca que Iraca era una de sus confederaciones, cuya capital fue Suamox, hoy Sogamoso, la cual fuera arrasada mediante un incendio por los conquistadores españoles, pueda ser que no se repita la historia con nuestra Iracá, por cuenta de un Gobierno Departamental que llama a la unión pero que ofrece mas coherencia con los intereses particulares que con los públicos.

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