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Los Caminos de Invías

09 de febrero de 2009 - 11:00 p. m.

El proceso disciplinario que le impusiera destitución e inhabilidad por quince años el saliente Procurador a Daniel García Director de Invías, debido a que según el Ministerio Público habría incurrido en seis faltas gravísimas, se constituye en un caso en el que es posible comprobar, como se puede conocer la verdadera naturaleza humana mediante la valoración de las acciones de aquel a quién se le entrega poder.

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Conocí a Daniel hace ya casi ocho años en Cali, me llamó la atención su jovialidad, ánimo democrático y sentido cívico, había hecho para entonces sus primeros “pinitos” en lo público mediante aspiración a cargo de elección popular y se encontraba asumiendo el reto de ser parte del equipo que lideraba la entonces lejana posibilidad de la aspiración del hoy presidente de los colombianos.

A pesar que se encuentra pendiente un recurso ante la decisión de la Procuraduría, el de revisión, llama la atención que la defensa primero se concentró, según ha conoció públicamente, en las fallas del proceso, que no las debe haber, antes que en desvirtuar la validez  de las afirmaciones hechas en los cargos del proceso disciplinario, de acuerdo a los cuales, habría utilizado el poder recibido por cuenta de la confianza del Presidente y Ministros, para cambiar en beneficio propio el ordenamiento institucional de las entidades que se le permitió encabezar.

Cambiar los manuales de funciones de las entidades para poder nombrar a quién ha sido designado es una práctica que no es nueva, pero hacerlo personal y extemporáneamente, es además de lo que ha dicho la Procuraduría, antiético y obtuso. Ahora que en buenahora, se anunció la solicitud de una licencia para marginarse de la dirección de Invías, lo que nos falta es que se empiece a “mover” la vieja aspiración del recién salido gobernador del Meta de ser el director de una entidad tan importante para el país.

De acoger la máxima bíblica de acuerdo a la cual “por sus frutos los conoceréis”, es fácil intuir no muy buen futuro en los caminos del Invías de prosperar la aspiración del también arquitecto González, quién heredó el trono del Bambú a otro, en especial desde que se conoció públicamente como entregó, siendo gobernador, el dinero de los metenses para financiar los proyectos de Concesión vial de que tuviera conocimiento desde cuando fuera Director de Infraestructura del Ministerio de Transportes, desde allá les dio ánimo, desde acá los financió.

Este par de ejemplos muestran la claridad con que algunos de nuestros jóvenes ejecutivos, alguna vez esperanza de la renovación, administran el poder cuando lo tienen y sus acciones contrastan con el estupor o incertidumbre del maestro Echandía, que en medio de la crisis preguntara, “Y el poder para qué?”. 

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