A pesar de contar con una normativa que favorece la participación de la sociedad civil en los procesos de planeación pública, se requiere de mayor voluntad política por parte de las autoridades ejecutivas para incentivar los espacios de retroalimentación con la ciudadanía.
La construcción del desarrollo de las naciones, así como el de las instituciones y empresas demanda procesos de planeación eficiente, que propendan por el logro o alcance de metas que de otra forma no sería fácil obtener; por tanto esta se constituye en el pilar sobre el que se puede construir con éxito y llevar a buen término una visión de empresa, región, sociedad o de Estado.
Con frecuencia se cita las palabras de Abraham Lincoln quién solía referir que "Si me dieran ocho horas para talar un árbol, emplearía seis en afilar el hacha”. En lo público, la planeación tiene el carácter especial que le define La Constitución, que desarrolla la legislación y explica la jurisprudencia de las altas Cortes.
Concede nuestra Carta fundamental, el debido espacio de participación en la forma de un Sistema Nacional de Planeación, constituido por el Consejo Nacional de Planeación y los Consejos Territoriales cuyo trabajo consiste en constituirse como foro de discusión y deliberación de los Planes de Desarrollo y en ellos se encuentra representantes de los sectores sociales y económicos del país y sus regiones.
Se otorga además, la capacidad para hacer seguimiento a la ejecución de los Planes de Desarrollo, permitiendo con ello la posibilidad de un permanente interactuar entre la Sociedad civil y sus gobernantes, lo cual administrado en debida forma, debería derivar en la consolidación de un círculo virtuoso de desarrollo, al garantizar la armonización de todos los intereses de una sociedad.
No obstante, en algunas ocasiones, la interacción entre Consejos Territoriales y gobiernos suele ser el cumplimiento de un requisito legal en vez de la búsqueda de la construcción colectiva del futuro o una herramienta que puede ser utilizada en forma “extorsiva” antes que una auténtica participación de la sociedad civil.
Cumplido como está en Villavicencio, el XII Congreso Nacional de Planeación, que congregó delegaciones de todo el país, esperamos que se logre el robustecimiento de los Consejos Territoriales y Nacional mediante una fluida y abundante interacción con los gobiernos, que permita contar con una mejor posibilidad de ver hecha realidad nuestras expectativas de país.